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El Senado, casi siempre a la sombra del omnipresente Congreso, ha cedido para esos dos días su moderno salón de plenos, menos añejo que el hemiciclo del Congreso, pero que dará cobijo a los 350 diputados en debates tan señalados como el de la polémica reforma educativa o la Ley de Emprendedores.

No obstante, este pleno del Congreso, el último hasta el mes de septiembre, no tendrá sesión de control al Gobierno, pese a que así lo han reclamado con insistencia los grupos de la oposición para que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, diera explicaciones sobre las últimas novedades del caso Bárcenas.

Además de su hemiciclo, la Cámara alta ha reservado también una de sus salas y el viejo salón de plenos -una antigua iglesia- para reuniones de los grupos parlamentarios del Congreso.

Habrá sin embargo un pequeño problema logístico ya que las votaciones deberán realizarse a mano alzada porque el salón de plenos de la Cámara alta no cuenta son suficientes puestos de votación electrónica para los 350 diputados.

El presidente del Congreso, Jesús Posada, no ve especiales dificultades en este formato de votación que, ha recordado, se practica sin problemas en otros órganos de la Cámara, como en las comisiones o en la Diputación Permanente y porque además no sería la primera vez que ocurre una situación similar.

Ya en julio de 2005 y debido a otras obras de modernización del hemiciclo del Palacio de la Carrera de San Jerónimo, el Congreso celebró en el Senado otro pleno extraordinario, en aquella ocasión para aprobar un decreto de medidas urgentes contra los incendios forestales.

Aquel día, los diputados votaron por filas y poniéndose de pie porque entonces, como ahora, el Senado no contaba con suficientes puestos de votación.

Las actuales obras de rehabilitación del Congreso -adjudicadas a la empresa Dragados por 4,5 millones de euros- comenzaron el pasado mes de noviembre y ya impidieron la celebración de las tradicionales jornadas de puertas abiertas así como la recepción del Día de la Constitución que también tuvo que trasladarse al Senado.

Desde entonces, el Palacio se ha visto rodeado de andamios al tiempo que una grúa de gran tamaño acarrea material sobre sus tejados.

Según Patrimonio del Estado, las filtraciones y un aislamiento térmico ineficaz, que restaban rendimiento a los equipos de ventilación, hacían necesaria una intervención urgente que permitiera recuperar la luminosidad del hemiciclo, eliminar la contaminación acústica, y garantizar la seguridad y salubridad del edificio, inaugurado por la reina Isabel II en 1850.