viernes, 25 septiembre 2020 10:50

El Mercosur se consolida en lo político sin resolver sus conflictos internos

Las duras críticas a EE.UU. y varios países europeos emitidas por el bloque, formado por Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela, con Bolivia en pleno proceso de adhesión, reforzaron la posición política e ideológica del organismo, que nació como una unión comercial y que ahora apunta más hacia una integración regional profunda y a la construcción de la “Patria Grande” latinoamericana.

El politólogo uruguayo y comentarista político Adolfo Garcé dijo a Efe que estas declaraciones críticas de los presidentes y su marcado carácter “anticolonialista” son “un sustituto funcional a los problemas que el Mercosur tiene para tratar sus problemas internos”.

“Le está resultando más fácil cuestionar a otros que solucionar sus problemas, que subsisten y no son de fácil solución”, añadió.

Entre otros conflictos, ha quedado sin solución la reincorporación al seno de la organización de Paraguay, miembro fundador del Mercosur suspendido el año pasado tras la destitución parlamentaria del presidente Fernando Lugo, considerada un golpe de Estado por sus socios.

El Mercosur levantó la suspensión a Paraguay, que será efectiva una vez que asuma Horacio Cartes como nuevo presidente paraguayo el 15 de agosto, al considerarse “cumplidos” los requisitos democráticos exigidos.

Pero la entrega de la presidencia temporal a Venezuela, que ingresó al bloque tras la suspensión de Paraguay, cuyo parlamento bloqueó a su vez durante años el proceso de adhesión del país caribeño, no ha servido para apaciguar los ánimos.

De hecho, el canciller paraguayo, José Félix Fernández Estigarribia, consideró que el bloque atentó contra la “dignidad” de su país, le “cerró las puertas” e hizo daño “a la integración latinoamericana”.

Paraguay sigue cuestionando el ingreso venezolano, considerado un hecho irreversible por el resto de los países del bloque, y afirma que no se dan “las soluciones favorables” para que pueda reingresar al organismo.

Junto a esto, los persistentes problemas comerciales y económicos del Mercosur, que no termina de consolidarse como una zona de libre comercio, quedaron también sin solución.

Según explicó a Efe Teresa Aishemberg, secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores de Uruguay, para los comerciantes “el Mercosur sigue sin funcionar como debería”, particularmente por las “trabas comerciales entre sus miembros, que no generan comercio, sino que lo impiden”.

Aishemberg citó los problemas burocráticos, las trabas políticas y la lentitud en la solución de problemas como algunas de las mayores deficiencias del Mercosur para el libre comercio.

La crítica mayor, sin embargo, es hacia la falta de avances en las negociaciones con otros bloques o países.

“Desde el año 90, en el Mercosur mejoraron los aranceles y efectivamente aumentó el comercio. Pero ahora necesitamos que se cumpla la promesa de que se convierta en la plataforma para vincularnos a otros bloques, y eso esperamos desde hace mucho tiempo”, añadió.

A su juicio, el lento avance para un acuerdo con la Unión Europea o con EE.UU. se debe a que el bloque se está centrando en “juntar países” pero no en negociar hacia el exterior.

Precisamente, en los próximos meses el Mercosur y la UE deberán presentar sendas propuestas comerciales con el fin de reactivar sus negociaciones, que en cualquier caso no se espera que culminen hasta dentro de algunos años.

Estos dos últimos problemas han llevado a Uruguay a acercarse a Brasil y a observar con atención los avances de la Alianza del Pacífico, acuerdo de libre comercio establecido por Chile, Colombia, México y Perú.

Así, Uruguay y Brasil están avanzando de forma bilateral en su integración de forma rápida, impulsando su interconexión energética y de transporte y eliminando trabas para que sus ciudadanos puedan residir libremente en cualquiera de los dos países.

Por otro lado, Uruguay pidió ser observador en la Alianza y no descartó ser “protagonista” de la misma, un guiño que fue contestado por la presidenta argentina Cristina Fernández durante la cumbre, en la que advirtió contra los “cantos de sirena” que sólo pretenden fomentar la “desunión” entre los países del Mercosur.