jueves, 24 septiembre 2020 10:28

Morales pide una comisión jurídica en el Mercosur para estudiar el espionaje de EE.UU.

“No es posible estar sometidos, debemos armar una comisión jurídica para hacer una demanda internacional por espionaje”, dijo Morales durante su participación en la XLV Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del Mercosur.

“Al imperio le cuesta aceptar que nuestros pueblos hayan recuperado su dignidad y soberanía, por eso quiero decirle que sus intentos de amedrentamiento e intimidación son equivocados”, subrayó.

Durante la Cumbre del Mercosur se abordaron precisamente las denuncias de espionaje, el incidente del pasado día 3, cuando el avión del presidente Morales fue obligado a aterrizar en Viena por la sospecha de que a bordo estaba el extécnico de la CIA Edward Snowden, buscado por EE.UU., por revelar información clasificada.

Sobre el incidente, Morales afirmó no estar “enojado” con los países europeos que obligaron a desviar su avión y dijo que mientras a sus antepasados los sometieron al “exterminio”, a él solo le hicieron “un bloqueo aéreo”.

Con humor, pero sin dejar de mostrar su indignación, Morales denunció, además, que pese a que los países europeos no reconocen todavía que EE.UU. estuvo detrás de esta situación, existen pruebas de su intervención.

“Lo más chistoso de toda la situación es que eran las 19.30 horas de Bolivia cuando yo aterricé en Viena, pero la Cancillería de mi país recibió un correo electrónico a las 19.17 horas con un pedido de extradición para Snowden de los EE.UU.”, apuntó.

Morales dijo no entender el porqué de esta situación y consideró que “Snowden no es una mosca o un calcetín” para que él lo “hubiera metido en un avión”.

“Los agentes de inteligencia de EE.UU. están en todo el mundo ¿cómo van a decir eso? ¿es para humillarme o es para eliminarme?”, insistió el mandatario boliviano.

Finalmente, Morales se mostró contento porque este hecho ha servido para “crear una mayor conciencia” sobre estas actitudes de Europa y EE.UU. y solo lamentó haber causado inquietud a sus amigos como la presidenta argentina, Cristina Fernández, o los movimientos sociales que clamaron por su pronto regreso a La Paz.