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El ruido de los disparos policiales de bombas lacrimógenas para dispersar a los manifestantes se confundió con el de las caceroladas y los gritos de la muchedumbre contra la acción de los carabineros (policía).

Frente a la Universidad Central y la Universidad Técnica Metropolitana, en el centro de Santiago, varios encapuchados levantaron barricadas incendiarias que obligaron a la policía a actuar con cañones de agua y a lanzar una gran cantidad de gas lacrimógeno.

En la combativa Villa Francia, a unas veinte manzanas del centro de la capital, decenas de encapuchados cortaron el tráfico e incendiaron un autobús mientras se escuchaban disparos pese a la presencia de la policía, según despachos de las emisoras de radio.

La avenida General Velásquez, a unas 14 manzanas del Palacio de La Moneda, sede del Ejecutivo, una de las grandes vías de la capital, fue también bloqueada por las barricadas levantadas y el lanzamiento de piedras de grupos de muchachos contra los vehículos.

Algo similar ocurrió en los municipios como Maipú, Puente Alto, Quinta Normal o La Cisterna, mientras cientos de personas debieron regresar caminando hasta sus hogares debido a que el transporte público no funcionó.

Este jueves la Central Unitaria de Trabajadores había convocado un paro nacional que según sus organizadores reunió a cerca de medio millón de personas en todo Chile para exigir mejores condiciones laborales.

El jefe de la zona metropolitana de Santiago, general Rodolfo Pacheco, informó que al mediodía en la capital se detuvo a 90 personas y a otras 30 en las regiones.

Según Pacheco hay seis carabineros (policías) heridos “uno grave con fractura en su pie y el resto con lesiones leves”, aunque no informó de la existencia de posibles heridos entre los civiles.