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Según informó hoy un alto funcionario estadounidense a la cadena CNN, el Pentágono prevé mantener la entrega tal y como estaba prevista antes del derrocamiento del presidente egipcio, Mohamed Mursi, con lo que los aviones deberían llegar a Egipto antes del final de agosto.

Los aviones son parte de un paquete de ayuda militar valorado en 1.300 millones de dólares que Estados Unidos aprobó en 2010 y que en total preveía la entrega de 20 F-16 y partes de tanques.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha ordenado a todas las agencias de su Gobierno que revisen los programas de cooperación con Egipto a raíz de la inestabilidad política.

No obstante, por el momento no está previsto que la entrega de los aviones se paralice a no ser que el Gobierno de Obama decida calificar el derrocamiento de Mursi como un golpe de Estado, algo que le obligaría por ley a suspender toda la ayuda a ese país, según indicó el funcionario, que pidió el anonimato.

La Casa Blanca ha señalado que llevará un tiempo analizar los hechos para decidir si declara lo ocurrido un golpe.

Esa indecisión ha irritado a algunos miembros del Congreso, como el legislador republicano Rand Paul, quien hoy presentó una propuesta de ley que detendría toda la ayuda económica y militar a Egipto, la cual asciende a unos 1.500 millones de dólares anuales.

“El derrocamiento del Gobierno egipcio es un golpe de Estado y la ley es clara al señalar que cuando ocurre un golpe, la ayuda extranjera debe detenerse”, dijo Paul en un comunicado. “Obama está ignorando la ley”, agregó.

El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, reiteró hoy que el Gobierno estadounidense no cree que se deba suspender de inmediato la ayuda y sugirió que la Casa Blanca se está alejando de la posibilidad de declararlo un golpe.

“Aunque estamos preocupados por los acontecimientos que llevaron al derrocamiento del presidente Mursi, el hecho es que millones de egipcios no ven lo ocurrido como un golpe”, señaló Carney en su conferencia de prensa diaria.