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En una misiva titulada “Leguleyada antihumanitaria”, que forma parte de las comunicaciones continuas que envía a los medios de comunicación bajo el nombre de “Memorias desde mi encierro”, Fujimori afirmó que su estado de salud fue ignorado al evaluar su solicitud de indulto.

El 7 de junio pasado, el presidente de Perú, Ollanta Humala, negó el indulto a Fujimori al señalar que acataba las recomendaciones de la comisión de gracias presidenciales que evaluó el expediente.

Según el exmandatario, el Gobierno nunca tuvo “voluntad política” para otorgarle el indulto, por lo que la comisión de gracias presidenciales “tuvo que hacer un trabajo de varias semanas para elaborar artificios y leguleyadas y dejar preparada la mesita para el 'no' del presidente”.

“El 'pronóstico reservado' del dictamen de una junta médica de 12 especialistas nombrados por la comisión de gracias presidenciales fue ignorado olímpicamente en un claro ejercicio de arbitrariedad”, indicó el documento.

Según Fujimori, de 74 años, “se apeló a leguleyadas de última hora”, como la designación de un psiquiatra que hizo de “juez supremo” para descalificar la opinión de los otros especialistas.

Además, según el reo, se introdujeron en la evaluación de la gracia presidencial “elementos de corte legalista (tipo de supuesto delito) y subjetivo ('constatación' de no arrepentimiento) en la evaluación de la solicitud, las que no venían al caso”.

Entre los argumentos para no concederle la gracia presidencial a Fujimori se indicó que este no padece de una enfermedad terminal ni transtornos mentales graves y Humala resaltó que el preso no presentó signos de arrepentimiento de los delitos contra los derechos humanos por los que fue juzgado.

El presidente peruano era el que tenía la última palabra sobre el otorgamiento de la gracia presidencial y, tras dar a conocer su decisión, indicó que para él el tema estaba cerrado.

En octubre pasado, los cuatro hijos de Fujimori (Hiro, Keiko, Sachi y Kenji) solicitaron el indulto humanitario para su padre argumentando que era un enfermo de cáncer de alto riesgo, condición que posteriormente la junta médica que lo evaluó señaló que mantenía bajo control.

Fujimori fue condenado a 25 años de prisión por la autoría mediata de 25 asesinatos y dos secuestros durante su gobierno (1990-2000), además de tener penas menores por corrupción.