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El Círculo de Montevideo fue creado en 1996 por el expresidente de Uruguay Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000) para debatir con intelectuales, políticos y economistas sobre el desarrollo equitativo de las naciones.

La XIX reunión plenaria es organizada por la Universidad San Ignacio de Loyola en Lima y será inaugurada por Sanguinetti, el empresario mexicano Carlos Slim y el fundador de esa casa de estudios y exvicepresidente peruano Raúl Diez Canseco.

Los exgobernantes Felipe González (1982-1996) y Ricardo Lagos (2000-2006) llegaron hoy a Lima para intervenir mañana en la sesión plenaria con las ponencias “La obligación de educar y el principio de equidad” y “Las instituciones educativas como garantes de la laicidad filosófica”, respectivamente.

En la misma sesión participará Leonel Fernández (1996-2000 Y 2004-2012) con la exposición sobre “¿Cómo enseñar la justicia social?”, el educador brasileño Carlos de Moura con la ponencia “Enseñar para el siglo XXI” y el argentino Carlos Margariños con la charla “Enseñar con calidad ¿qué y cómo?”.

El viernes, último día de la plenaria, participará el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, con la ponencia sobre “La responsabilidad social de las empresas como fuente de competitividad”, y habrá una mesa magisterial con la intervención del expresidente de Colombia Belisario Betancur (1982-1986), González, Fernández, Lagos y Sanguinetti.

La clausura de la plenaria estará a cargo del presidente del Consejo de Ministros de Perú, Juan Jiménez.

A su llegada ayer a Lima, Sanguinetti declaró a Efe que “en su tiempo, la educación fue un factor de unidad y hoy es un gran factor de diferenciación porque el que no llega a las calidades que hoy requiere el mundo es excluido, y ese es el gran desafío de América Latina”.

El veterano político añadió que América Latina tiene actualmente un enfoque económico “brillante porque los precios internacionales nos han regalado una bonanza como nunca. Y en lo político, en todos lados se vota, pero eso no quiere decir que hay una democracia perfecta”.