Compartir

Los ministros de Exteriores intentarán ofrecer una salida al Gobierno de Asunción, alejado forzosamente del bloque durante el último año, ante la negativa del presidente electo, Horacio Cartes, apoyada por el gobernante saliente, Federico Franco, de reintegrarse si Venezuela accede a la presidencia pro témpore del Mercosur sin su visto bueno, como está previsto.

Resolver esta complicada situación política será prioritario en esta XLV Reunión del Consejo del Mercado Común, lo que dejará en segundo plano asuntos como la ampliación a Bolivia y Ecuador, que debería avanzar sin mayores contratiempos, y otros temas de índole comercial y económica que aparecen muy diluidos en la agenda.

Las decisiones de los cancilleres serán finalmente aprobadas el próximo viernes en la Cumbre de Jefes de Estado del bloque, en donde Venezuela asumirá la presidencia temporal de manos de Uruguay.

Sin presencia de representantes de Paraguay, los cancilleres de Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela deberán aclarar la situación de ese país, que fue suspendido a causa de la destitución parlamentaria en 2012 del entonces presidente Fernando Lugo en 2012, entendida prácticamente como un golpe de Estado por sus socios.

Tras las elecciones de abril pasado ganadas por el colorado Cartes (derecha), quien asumirá el cargo el próximo 15 de agosto, los impedimentos esgrimidos para la suspensión del país, lo que se llamó un “quiebre” del sistema democrático, deberían eliminarse.

Pero ahora Asunción reclama -como le habría correspondido- la presidencia semestral en lugar de Venezuela, cuya presencia en el Mercosur no cuenta con la preceptiva aprobación del Senado paraguayo, pues nunca se la dio y Caracas entró como miembro pleno al mismo tiempo que Paraguay era suspendido.

Para los paraguayos, el Mercosur debería tomar “una decisión sensata” y cumplir con su petición de que Venezuela no asuma la presidencia para así garantizar la “dignidad” de su país, según dijo su canciller, José Félix Fernández Estigarribia.

La respuesta de sus socios ha sido categórica y los cancilleres de Uruguay, Luis Almagro, y de Brasil, Antonio Patriota, ratificaron que Venezuela asumirá la presidencia ya que hasta el 15 de agosto, “Paraguay sigue suspendido”.

La reincorporación de Paraguay también obligaría a considerar las relaciones entre Asunción y Caracas, en mínimos después de que el hoy presidente del país caribeño y el año pasado canciller Nicolás Maduro fuera declarado persona non grata por “injerencias” en la política interna durante la destitución de Lugo.

En cuanto a la incorporación de Bolivia y Ecuador se esperan pasos positivos, particularmente en el caso boliviano.

Sin duda, el incidente sufrido por el presidente boliviano, Evo Morales, durante su viaje por Europa de regreso de Moscú el pasado día 2, cuando a su avión se le impidió pasar por Francia, Italia y Portugal, entrará en la agenda y se espera que el bloque escenifique su apoyo al mandatario y su rechazo a lo sucedido.

Además de la política y en realidad no menos prioritario, los cancilleres del Mercosur seguirán con el desafío de superar sus persistentes conflictos y asimetrías comerciales y avanzar en el acuerdo largamente discutido con la Unión Europea.

Eso sin contar con la irrupción en escena de la Alianza del Pacífico, apuesta comercial formada por Chile, Colombia, México y Perú que amenaza con poner en peligro el liderazgo regional de Mercosur y atrae con fuerza a sus socios menores, interesados en abrir nuevos caminos para sus productos.

De hecho, Uruguay ya transmitió públicamente su intención de no ser solo observador sino también “protagonista” en la Alianza del Pacífico.

Los cancilleres además tendrán como ruido de fondo las fuertes protestas y el profundo malestar social que afloró en Brasil durante las últimas semanas, mostrando las debilidades del coloso del Mercosur y auténtica locomotora económica de la asociación.

El canciller Patriota se refirió recientemente al Mercosur reconociendo su importancia “estratégica”, pero también su agotamiento como instrumento para la integración sudamericana.

Patriota insistió en que hacen falta avances en temas que no sean comerciales, donde apenas hay espacio “para avanzar”, como la ciencia, la tecnología, la salud o la educación.

En este sentido, Brasil y Uruguay firmaron esta semana un acuerdo bilateral para simplificar los trámites de residencia de uno a otro país, entendido como un “primer paso” para garantizar la libre circulación de personas entre ambos territorios.