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Primero, el paciente recibe anestesia general y se le practica una pequeña incisión en el riñón, de 3 centímetros como máximo. Por allí se introduce hasta el riñón una microaguja portadora del láser Holmium y una microcámara endoscópica. La cámara de 10.000 píxeles permite ver el interior del órgano y las características de las piedras que debe desalojar. Una vez localizado y analizado el cálculo renal, se fragmentan las piedras. Estos trozos finos son eliminados por el paciente a través de la orina de manera espontánea.

Postoperatorio más corto

En España se ha practicado por primera vez esta intervención de microcirugía percutánea en el Hospital Universitario de La Ribera, en Alzira (Valencia), con un paciente de 34 años que tenía una piedra de 2,5 cm de diámetro en la parte inferior del riñón. ?Sin necesidad de grandes cortes de bisturí requeridos por la cirugía convencional, se posibilita una operación mucho más segura y un periodo postoperatorio más rápido y confortable?, mantiene el doctor José Luis Palmero, especialista del Servicio de Urología y quien ha realizado la cirugía.

Una enfermedad dolorosa

La litiasis o piedras en el riñón afecta a más de un 10% de la población, según datos del Hospital de La Ribera. ?La forma más frecuente de expresarse la enfermedad es con el cólico nefrítico, un cálculo o piedra se desprende o se rompe y queda atrapado en las vías urinarias. Al dificultar o impedir el flujo de orina desde el riñón a la vejiga, aumenta la presión dentro de los conductos urinarios, lo que activa las terminaciones nerviosas de la mucosa y provoca dolor?, explican. Sin embargo, el caso del joven paciente intervenido con esta novedosa tecnología se complicaba debido a que ya había sido intervenido en esa zona, lo que aumentaba el riesgo de hemorragia.

La cirugía se realizó sin complicaciones y luego el paciente se deshizo del cálculo renal sin dolor. Otra de las ventajas es que, al ser muy poco invasiva, la recuperación se realiza en 24 horas, cinco o seis veces menos tiempo que el que requiere una intervención convencional. Así, el paciente mejora su calidad de vida y se reincorpora a su puesto de trabajo más rápidamente.