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Si el también conservador Cavaco acepta, como todos esperan, la recomposición de la alianza en el poder, el democristiano Paulo Portas, cuya dimisión como titular de Asuntos Exteriores desató la crisis y la alarma en los mercados, se convertirá en viceprimer ministro y coordinará la política económica y las relaciones con la troika.

El líder de la oposición, el socialista, Antonio José Seguro, reclamó otra vez el domingo la celebración de elecciones anticipadas y acusó al primer ministro, Pedro Passos Coelho, de carecer ya de credibilidad dentro y fuera de Portugal.

Seguro aludió a los errores reconocidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) e instó a Passos Coelho a que asuma su responsabilidad por el “fracaso” de dos años de severas medidas de austeridad, que tienen a Portugal en recesión por tercer año consecutivo y han elevado el desempleo al 18 %.

Más duro que el dirigente de los socialistas, en cabeza de las encuestas de opinión, fue el secretario general del minoritario Partido Comunista (PCP), Jerónimo de Sousa, que tras sumarse esta semana a dos manifestaciones a favor de los comicios anticipados exigió a Cavaco que cumpla “su deber” y cese al Ejecutivo.

Pero pese a la presión constante de la izquierda lusa, Passos Coelho aseguró el viernes, al informar del nuevo pacto de la alianza de Gobierno, que está garantizada su mayoría absoluta durante los dos años que restan de legislatura y también el cumplimiento del programa de rescate financiero, que concluye dentro de un año.

El Partido Social Demócrata de Passos Coelho y Cavaco (PSD, centroderecha), con 108 de los 230 diputados, y el Centro Democrático Social Partido Popular de Portas (CDS-PP, democristiano), con 24, pueden aprobar con comodidad, como han hecho en los últimos dos años, las medidas que exigen la UE y el FMI.

Sin embargo, la coordinación de esas políticas y la relación con ambos organismos, conocidos como la troika, la llevará Portas en el nuevo pacto de Gobierno.

El líder democristiano discrepaba de algunos de los recortes presupuestarios diseñados por Vitor Gaspar, ministro de Finanzas y numero dos de Passos Coelho hasta que renunció, un día antes que el titular de Exteriores, sin ocultar las fricciones entre ambos.

El nuevo reparto de poder en el seno del Ejecutivo portugués, en el que la prensa lusa da por seguro que aumentarán los ahora tres ministros democristianos, se prepara apenas una semana antes de que vuelvan los técnicos de la troika para hacer la octava y más difícil evaluación de su programa de asistencia.

La UE y el FMI quieren que Portugal reduzca aún más el gasto público y esperan una reforma del Estado que ahorre 4.700 millones de euros y que rechaza con vehemencia toda la oposición de izquierda.

Además el Gobierno luso debe calmar y dar confianza a los mercados para volver a emitir deuda a largo plazo este mismo año cuando se acaban prácticamente los fondos de la ayuda internacional.

El bono luso había conseguido cotizarse en mayo a menos del 6 % de interés, cuando nueve meses después del rescate rozaba el 17 %.

Pero la especulación de los mercados sobre el rumbo de la política monetaria en EEUU y la UE y, sobre todo, la crisis de Gobierno de la semana pasada llegaron a situarlo por encima del 8 %.