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Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Fomento, este nuevo descenso se produce después de que el tráfico en estas vías cerrase 2012 con una caída del 10,2 %, encadenando seis años consecutivos de descensos, una tendencia que comenzó en 2007.

Desde los máximos que registraban en 2006 justo antes del inicio de la crisis económica, el tráfico en las autopistas de peaje encadena una caída del 34 %.

Con estos datos, el tráfico en las autopistas de peaje se aleja aún más del máximo mensual que registró este indicador en 2002, cuando en agosto -en plena operación salida de vacaciones- la intensidad media diaria (IMD) de estas carreteras superaba los 34.400 vehículos.

La notable caída del tráfico, el sobrecoste de las expropiaciones, la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos, el incremento de los carburantes y la existencia -en muchas ocasiones- de carreteras gratuitas que cubren el mismo trayecto, ha llevado a seis autopistas de peaje al concurso de acreedores.

Por la red de autopistas estatales de peaje, que desde que comenzó la serie histórica en 1990 se ha incrementado un 49 % hasta 2.559,5 kilómetros, circularon hasta marzo una media diaria de 2.062 vehículos pesados (camiones y autobuses), el 8 % menos que hace un año.

En este contexto, Fomento negocia con constructoras, concesionarias y entidades financieras la creación de una entidad similar a la extinta Empresa Nacional de Autopistas (ENA).

Inicialmente, el valor residual de estas concesiones estaba previsto que representase el 20 % del capital de la empresa, en tanto que el 80 % restante será controlado por la Sociedad Estatal de Infraestructuras de Transporte Terrestre (Seittsa).

Sin embargo, las concesionarias han reclamado a Fomento controlar más del 40 % del capital de la sociedad.

El Ministerio de Fomento confía en que próximamente haya un acuerdo consensuado entre las partes.

Desde que en 1990 arrancó la serie histórica de esta estadística, la Intensidad Media Diaria (IMD) de estas carreteras se ha mantenido en el entorno de los 15.000 vehículos diarios hasta 1998, año a partir del cual escaló progresivamente hasta superar en el año 2000 por primera vez los 20.000 vehículos al día.

Durante una década, el tráfico en las autopistas estatales de peaje llegó a superar esta cifra (alcanzando su máximo en 2006 con 23.909 vehículos diarios) hasta que en 2010 bajó nuevamente de los 20.000 vehículos.

En este contexto, la AP-41, que conecta Madrid y Toledo; la AP-36, que discurre entre Ocaña (Toledo) y La Roda (Albacete); la R-3, entre Madrid y Arganda; la R-4, cuyo trazado discurre desde la M-50 (Madrid) hasta Ocaña (Toledo); la R-5, entre Madrid y Navalcarnero, y la que discurre entre Cartagena (Murcia) y Vera (Almería) se han visto abocadas al concurso de acreedores, arrastradas por una deuda conjunta de más de 3.500 millones.

Entre las autopistas que más han reducido sus tráficos se encuentra la Madrid-Guadalajara, cuya intensidad media diaria se hundió un 26 %; la AP-41, del 15,5 %; la R-4, con una caída del 13 %; la R-5, con un 11 % menos o la Cartagena-Vera, con el 9 % menos.