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La prima de riesgo española se ha reducido pese a que la rentabilidad del bono nacional a diez años ha subido al 4,640 %, desde el 4,621 % de ayer, aunque el de su homólogo alemán -diferencia que con el español mide el riesgo país- también se ha elevado hasta el 1,719 %, frente al 1,648 % previo.

La prima de riesgo española cerró ayer en los 300 puntos básicos animada por las palabras del presidente del BCE, Mario Draghi, que dejó abierta la posibilidad de bajar los tipos de interés por debajo del 0,5 %, nivel en el que se encuentra actualmente.

Además, el presidente del BCE aseguró que la política monetaria del organismo será expansiva el tiempo “que sea necesario”, e insistió en que el programa de compra de deuda está listo para actuar cuando se necesite.

Una afirmación que provocó fuertes rebotes en las bolsas y una caída casi generalizada en las primas de riesgo de los países periféricos.

De esta manera, la prima de riesgo española volvió a situarse por debajo de los 300 puntos básicos, después de que a principios de la semana superase ampliamente este nivel afectada por las incertidumbres sobre Chipre, Grecia, y la crisis política desatada en Portugal.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, se ha mostrado hoy convencido de que el país luso, que en su opinión ha realizado las reformas exigidas “de una forma ejemplar” y ha llevado a cabo un esfuerzo costoso de ajuste presupuestario, “volverá a tener acceso a los mercados tal y como estaba previsto”.

Al cierre de la sesión de hoy, la prima de riesgo portuguesa, la que más tensión acumuló en las últimas sesiones y que ayer ya bajó a 562 puntos básicos, ha vuelto a reducirse hoy hasta los 541.

En el caso de Grecia, su prima de riesgo también ha bajado hasta los 960 puntos básicos, desde los 1.004 previos; mientras que la de Italia lo ha hecho hasta los 270.

El precio de los seguros de impago de deuda (credit default swaps o CDS) para los bonos españoles a diez años también se ha abaratado hasta los 317.000 dólares.