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La abdicación del rey belga Alberto II, de 79 años, hará que el príncipe Felipe ocupe el trono junto a su mujer la princesa Matilde. La fecha de su coronación entrará en los libros de historia de todo el mundo por una circunstancia muy especial. Por primera vez un país tendrá tres reinas: Fabiola, Paola y Matilde.

El fallecimiento del rey Balduino I, en 1993, hizo que Fabiola dejase de ser consorte y se convirtiese en reina. Las monarquías europeas la conocieron cuando se prometió con el rey Balduino en 1960, pero su vida comenzó en Madrid el 11 de junio de 1928 en el seno de una familia de clase alta. Sus padres eran Gonzalo de Mora y Aragón y Fernández de Riera del Olmo, Marqués de Casa Riera y Conde de Mora, y Blanca de Aragón y Carrillo de Albornoz Barroeta-Aldamar y Elio.

Tercera de siete hermanos, Fabiola tuvo desde su niñez preparación aristocrática. Vivió en la ciudad francesa de Angles, en París y en Lausana (Suiza). Su dominio de cuatro idiomas (español, francés, ingles, alemán e italiano), sus convicciones religiosas y su sentimiento de entrega, que adquirió mientras se formaba en la sanidad militar, hicieron de Fabiola la mujer elegida por Balduino para reinar junto a él durante 33 años. Un matrimonio empañado por la ausencia de hijos.

En los últimos meses, Fabiola se ha visto envuelta en una polémica. Fabiola tuvo que disolver una controvertida fundación creada para escapar de la Hacienda federal. Concebida como una pantalla legal, la entidad le permitía evitar un tajo de hasta el 70% en su herencia. La soberana volvió a insistir en que recurrió a la argucia fiscal para optimizar los bienes legados por su familia. Pese a las explicaciones, se temía que parte del dinero público recibido -27 millones- fuera a parar al organismo privado. La clase política belga reaccionó con un profundo malestar a los planes de la reina. Algunos líderes le acusaron incluso de querer «evadir dinero al extranjero».

La sucesora de Fabiola como reina consorte tiene su propia historia. Procedente de una familia aristócrata italiana con antepasados belgas, Paola de Bélgica se convirtió en princesa de los belgas el 2 de junio de 1969, cuando contrajo matrimonio con Alberto II, hermano de Balduino, entonces príncipe de Lieja. El amor entre ambos surgió en la entronización del Papa Juan XXIII. A los dos días, Alberto le invitó a la embajada belga a una recepción en honor de su futuro marido. De su unión nacieron tres hijos y tres nietos.

Nacida en 1937 en la Fonte di Marmi, una estación balnearia donde su familia poseía una casa de verano, fue la primera princesa en el palacio de Laeken desde 1935. Fue una joven de belleza perfecta que hubiera podido hacer carrera como modelo o estrella de cine, pero optó por los trajes de gala y los castillos.

La última en llegar al trono es Matilde de Bélgica. Madre de cuatro hijos, ha tenido que hacer frente a los rumores de homosexualidad de su marido, Felipe de Bélgica. Al igual que sus dos antecesoras, pertenece a familia aristócrata. Su padre es el conde Patrick d'Udekem y su madre, la condesa polaca Anne Kimorowski. Tuvo cinco hermanos, pero su hermana Marie Alix falleció a los 22 años en un accidente de coche junto a su abuela materna.

La futura reina de Bélgica habla cuatro idiomas (flamenco, francés, italiano e ingles) y se licenció en Logopedia y más tarde en Psicología con sobresaliente 'cum laude'. Sus estudios de Psicología los compaginó con su trabajo en la consulta de logopedia que compartía con su hermano hasta que unas fotografías durante unas vacaciones en Cuba hicieran pública su relación con el príncipe Felipe de Bélgica.