Compartir

EL CAIRO (Reuters) – Tanto el general al mano de las Fuerzas Armadas de Egipto como el presidente islamista de Egipto, Mohamed Mursi, dijeron estar dispuestos a dar la vida para desafiarse mientras se acercaba una hora límite el miércoles que podría desatar lugar a un golpe militar apoyado por los manifestantes.

Los mandos militares, que pretenden restaurar el orden en un país desgarrado por las protestas sobre las políticas islamistas de Mursi, hicieron un llamamiento a la batalla en un comunicado titulado “Las horas finales”. Dijeron estar dispuestos a derramar sangre contra “los terroristas y necios”, después de que Mursi se negara a dejar su cargo, al que llegó por las urnas.

El presidente respondió diciendo: “El precio … es mi vida”.

Una noticia publicada en el diario estatal Al Ahram dijo que se espera que Mursi renuncie o sea apartado del cargo y que el Ejército establecería un consejo presidencial de tres miembros, encabezado por el presidente del Tribunal Constitucional Supremo.

Una fuente militar desmintió varias noticias en la prensa local sobre los detalles de la “hoja de ruta política” de las Fuerzas Armadas para resolver la disputa y dijo que esperaba que el Ejército convoque primero a figuras políticas, sociales y económicas para unas conversaciones donde se decidirá qué hacer a continuación.

Mientras muchos manifestantes en la plaza Tahrir de El Cairo elogiaban al Ejército por salvar la democracia revolucionaria ganada allí hace dos años, los partidarios de los Hermanos Musulmanes del presidente denunciaron un “golpe militar”. Algunos se enfrentaron con las fuerzas de seguridad en la Universidad de El Cairo, donde 16 personas murieron y unas 200 resultaron heridas.

PLAN PARA APARTAR A MURSI

Fuentes militares dijeron previamente a Reuters que el Ejército había elaborado un plan para apartar a Mursi y suspender la Constitución después de que pase el plazo límite de las 17:00 hora local (15:00 GMT).

Coordinado con los líderes políticos, un consejo interino gobernaría hasta nuevas elecciones. Las fuentes no dijeron lo que estaría planeado hacer con un presidente que no cooperase.

Enfrentando a la expiración de un ultimátum de 48 horas establecido por el jefe de las Fuerzas Armadas que le impuso alcanzar un acuerdo para compartir el poder con sus rivales, Mursi emitió una desafiante, aunque algo incoherente, alocución a la nación para defender su “legitimidad” – una palabra que usó varias veces en el curso de 45 minutos.

Los dirigentes de la oposición liberal, que han prometido no negociar con Mursi desde que se emitió el ultimátum, inmediatamente denunciaron su negativa a renunciar como una declaración de “guerra civil”. El movimiento juvenil que organizó las protestas masivas instó a la Guardia Republicana a arrestar a Mursi inmediatamente y llevarlo a juicio.

Tres horas después de su aparición de medianoche en la televisión, el alto mando militar respondió con un mensaje en su página de Facebook. La publicación dijo que ellos, también, estaban dispuestos a dar sus vidas para defender su posición – una que describieron como la defensa de la población egipcia de “cualquier terrorista, radical o necio”.

Una fuente militar dijo que el mensaje procedió del general Abdel Fattah al Sisi, el comandante de las Fuerzas Armadas designado por Mursi año pasado, que emitió el ultimátum a los políticos el lunes.

“SACRIFICAREMOS NUESTRA SANGRE”

El mensaje fue publicado en la página oficial de Facebook del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF, por sus siglas en inglés). El SCAF gobernó Egipto después que el Ejército apartara a Hosni Mubarak en el levantamiento de la Primavera Árabe en febrero de 2011.

“Es un honor para nosotros morir en lugar de que alguien aterrorice o amenace al pueblo egipcio”, dijo. “Juramos por Dios que sacrificaremos incluso nuestra sangre por Egipto y su pueblo, para defenderlo contra cualquier terrorista, radical o necio”.

“Larga vida a Egipto y su pueblo”, agregó.

El Ejército se ha apoyado en millones de personas que se manifestaron el domingo para exigir la renuncia de Mursi tras completar un año en el cargo. Esto parece que sólo ha mejorado la alta estima que la mayoría de los egipcios tiene por las acciones de los militares.

Pero además de escuchar la voz de los manifestantes, el Ejército también parece haber tenido en cuenta su propia inquietud respecto a cómo Mursi estaba conduciendo al país – en particular sobre sus alianzas con los grupos islamistas más radicales y su asociación reciente con llamamientos sectarios a la guerra santa en Siria.

La oposición dice que las ofertas que hizo Mursi para incluirlos fueron hechas de mala fe por un líder en deuda con una movimiento religioso que busca afianzar su poder e ideas religiosas. Los Hermanos Musulmanes los acusan de ser malos perdedores que no captan lo que la democracia exige.

Sisi, graduado de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos en 2006, ha insistido en que no busca el poder en el largo plazo. Muchos creen en las Fuerzas Armadas – con sus amplios intereses económicos y una financiación generosa – aún cuando dicen que no tienen una ambición política.

/Por Yasmine Saleh y Alastair Macdonald/