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Esto ha sido posible después de que Madrid autorizase el sobrevuelo del territorio español y la escala técnica en Gran Canaria tras horas de tira y afloja diplomático. El presidente boliviano ha apuntado que durante la madrugada, el embajador de España en Viena, Alberto Carnero, acudió al aeropuerto y le pidió que le invitara a tomar un café en el avión. “No se lo podía permitir. Primero, no soy ningún delincuente. Y segundo, ustedes saben, por normas internacionales, que un avión oficial, el presidente, tienen inmunidad y es inviolable“.

Sin embargo, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha asegurado que España “en ningún caso” prohibió a Morales aterrizar en territorio español y que tampoco “es verdad” que solicitase “registrar el avión”. Según Margallo, el Gobierno español dio una autorización para que Morales hiciera escala en las Islas Canarias, pero el avión “no aterrizó en el plazo previsto”, por lo que posteriormente se solicitó “una ratificación” de dicha autorización, que se ha producido a primera hora de esta mañana. El titular de Exteriores, que durante toda la noche ha mantenido contactos con sus socios europeos y las autoridades bolivianas, ha adelantado que el aterrizaje de Morales finalmente se producirá “a lo largo de la tarde” y ha considerado que estos hechos no tendrán “consecuencias”. Por su parte, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha considerado “artificial” el debate generado sobre la posibilidad de que en el avión de Morales viaje Snowden, porque ha recalcado que el exagente de la CIA no está en esa aeronave.

Después de horas de espera en el aeropuerto de Viena, Morales se preguntaba, visiblemente cansado pero de buen humor, si lo habían secuestrado o retenido al forzar el aterrizaje de su avión oficial. El mandatario explicó que había recibido llamadas de varios presidentes sudamericanos como la argentina Cristina Fernández de Kirchner, el ecuatoriano Rafael Correa y el venezolano Nicolás Maduro. Además ha definido como una “agresión a América Latina” lo ocurrido. “Esto es un pretexto sobre todo para tratar de amedrentarme, para intimidarme y escarmentarme. Un pretexto sobre todo para tratar de acallarnos en la lucha contra las políticas económicas de dominación”, ha declarado.

SIN RASTRO DE SNOWDEN

Morales partió ayer desde Moscú rumbo a Bolivia, pero la negativa de Francia de sobrevolar su territorio, le obligó aterrizar en Viena. También Portugal retiró temporalmente el permiso de sobrevuelo del avión boliviano, al igual que Italia. Sin embargo, la ministra austríaca del Interior, Johanna Mikl-Leitner, ha explicado que permitieron el aterrizaje del avión de Morales porque no compartían la preocupación de otros países europeos sobre la posible presencia a bordo de Snowden. “Austria no ha cerrado su espacio aéreo y el avión ha podido, por supuesto, aterrizar, a pesar del temor que aparentemente sienten otros países por la posible presencia de Snowden a bordo”, ha declarado a la cadena de radio ORF. “Austria no ha hecho lo mismo, lo que significa que no comparte este temor”, ha agregado.

De hecho, la policía del aeropuerto de Viena realizó un “registro voluntario”, autorizado por el piloto del avión presidencial de Bolivia, y comprobó que Snowden no se encontraba a bordo. Así lo anunciaba el ministro de Exteriores austríaco, Michael Spindelegger, quien subrayaba que esta medida aportó tranquilidad a las partes en esta disputa. “Tras este registro voluntario podemos descartar que haya una persona a bordo que no tenga la nacionalidad boliviana”, manifestó el ministro austríaco.