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El modelo fiscal español no es precisamente de los mejores que existen en Europa. De hecho, ciudadanos y empresas soportan una elevada presión fiscal más parecida a la de países en vías de desarrollo que a la de los Estados miembros de la UE y otras potencias, por la que obtiene, paradójicamente, la recaudación más baja de la Eurozona, sólo empeorada por Eslovaquia. Por tanto, urge como agua de ma…