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“Nos tocó frenar el avance autoritario de la región y apuntalar la democracia de manera firme y tenaz”, declaró ante los diputados y senadores en un discurso en la sala bicameral del Parlamento, cuyos miembros juraron sus cargos el domingo.

El liberal Franco, que debe entregar el mando presidencial el próximo 15 de agosto al colorado Horacio Cartes, aludió en varias ocasiones a la “persecución implacable” de los vecinos de Paraguay que siguió al juicio político por el que fue destituido Fernando Lugo, el 22 de junio de 2012.

Aunque no mencionó a los países, censuró que pretendieran el aislamiento de Paraguay “para defender a su club ideológico” al tiempo que “se apresuraron a legitimar” los resultados electorales en Venezuela, sobre las que había “un manto de dudas”.

Paraguay fue suspendido del Mercosur y la Unasur el 29 de junio de 2012, en castigo por la destitución de Lugo, y ese mismo día Argentina, Brasil y Uruguay aprobaron el ingreso de Venezuela en el primer bloque, bloqueado durante años por el Senado paraguayo.

Franco era vicepresidente de Lugo y completa el mandato que había iniciado el exobispo en agosto de 2008.

En su informe a los legisladores, defendió que su Ejecutivo ha logrado hacer fracasar los intentos regionales de aislar internacionalmente al país, además de impulsar las inversiones, retornar la economía a la senda del crecimiento y celebrar unas elecciones transparentes.

Cartes triunfó en los comicios del 21 de abril pasado, y su Partido Colorado obtuvo mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y simple en el Senado.