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“Estamos en la batalla del relato”, ha dicho el ministro en su discurso de inauguración del curso “Memoria y Justicia ante el relato final del terrorismo” que la Universidad Complutense de Madrid imparte esa semana en San Lorenzo de El Escorial.

Fernández Díez se ha mostrado convencido de que, al igual que la sociedad ha vencido a los terroristas, también ganará la batalla de la historia, un relato que no caerá en la “trampa” de la “equidistancia” y en la de pretender igualar a unos con otros, con una dialéctica “diabólica” y “absurda” que hable de la existencia de “conflicto”, de presos políticos o de deportados.

Un capítulo de la gestión sobre el final de ETA que el titular de Interior ha calificado de “esencial” no solo para hacer justicia a las víctimas y para honran su memoria y la verdad, sino también con vistas al futuro de España.

“Porque si no cerramos bien esto evidentemente estamos sentando las bases para que en un futuro pueda reabrirse”, ha hecho hincapié el ministro, antes de explicar que los jóvenes no pueden tener la idea de que 50 años de terrorismo han sido producto de un conflicto no resuelto, ya que muchos “pueden verse legitimados para actuar de la misma manera”.

Así, ha defendido que se eduque en la línea de la “verdad histórica” y de que ha existido una organización terrorista, con el fin último de que las conciencias de esas generaciones nunca puedan verse “tan oscurecidas para actuar como actuaron los etarras”.

En esta línea, ha destacado que están “muy avanzadas” las conversaciones con el Ministerio de Educación para que en la futura ley orgánica, la Lomce, los planes de estudio integren contenidos sobre la historia del terrorismo, tal y como plantea la ley de atención a víctimas del terrorismo.

Fernández Díaz ha aprovechado la ocasión en presencia de las presidentas de la Fundación de Víctimas del Terrorismo y la AVT, María del Mar Blanco y Ángeles Pedraza, para anunciarles que está previsto firmar un protocolo de actuación con el Ministerio de Justicia que mejorará el intercambio de información y agilizará que las víctimas pueden conocer por internet el estado de sus procedimientos.

Ante ambas presidentas, el ministro también ha reiterado sus “importantes” y “serias” reservas con el Plan de Convivencia del Gobierno vasco y, en particular, con el centro memorial para las víctimas en el País Vasco.

Un centro que equivocadamente pretende ser, a su juicio, un “eslabón más de una cadena de acontecimientos” sobre lo acontecido en Euskadi desde hace 80 años.

“Pues mire va a ser que no”, ha dicho Fernández Díaz, quien ha dicho que el memorial será un centro nacional, gobernado, dirigido y liderado por el Gobierno y que albergará lo sucedido en 50 años de terrorismo y no un centro que contemple realidades diversas y que diluya responsabilidades “para contentar a unos y otros bajo el principio de equidistancia”.

Así, ha rechazado la pretensión de los terroristas de que la sociedad “compre la socialización del terror como consecuencia de un conflicto triste”, y ha defendido que, de la misma manera que “no se ha claudicado al terrorismo”, tampoco se hará hasta conseguir escribir un relato verdadero de lo sucedido.

En él, en palabras de María del Mar Blanco, no hay que olvidar los efectos del terrorismo y de las consecuencias del uso de la violencia de ETA durante décadas.

“La última página de la historia del terrorismo tiene que escribirse con los nombres de todas las víctimas como legado de libertad y de todos los etarras como legado de justicia”, ha añadido Blanco para quien tiene que prevalecer la memoria frente al olvido y la justicia frente a la impunidad.

Durante esta semana, no solo víctimas sino también miembros de la judicatura, periodistas y expertos abordarán este relato final del terrorismo que, según los colectivos de víctimas, ETA quiere reescribir con la intención de blanquear los crímenes cometidos.