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“(El acuerdo) pone el punto final al período de conflictos que sacudieron el corazón de Europa hace dos décadas. Es conveniente que la UE, surgida de las cenizas de la II Guerra Mundial, llegue a ser ahora el lugar de reconciliación y encuentro para los pueblos balcánicos”, declaró a la prensa.

Tras una reunión con el primer ministro serbio, Ivica Dacic, el político belga apostó por seguir avanzando en la reconciliación de dos comunidades, la serbia y la kosovar que, dijo, “se necesitan la una a la otra, que comparten una geografía y una historia común”.

“No podemos cambiar el pasado, pero podemos cambiar el futuro, y lo estamos haciendo”, declaró van Rompuy.

El presidente de la Consejo europeo valoró que con el acuerdo entre Serbia y Kosovo, la entrada de Croacia en la Unión Europea (UE) y el inicio de las negociaciones con Serbia para ser socio comunitario, se ha abierto un “nuevo capítulo” en el sureste de Europa.

Van Rompuy pidió a Serbia esfuerzos para normalizar sus relaciones con Kosovo y prometió que Belgrado contará con todo el apoyo de Bruselas en su camino hacia la entrada en el club europeo.

También recordó la necesidad de que el país balcánico mejore el imperio de la ley y la lucha contra la corrupción, y aseguró que el acercamiento a Europa ayudarán a Serbia a mejorar su economía y a atraer inversiones extranjeras.

Por su parte, Dacic, recalcó la importancia “histórica” de la apertura de las negociaciones de ingreso en la UE, algo que para Serbia significará “un cambio de toda la sociedad, la capacitación, modernización, una nueva señal de calidad del Estado y la sociedad”.

La visita de Van Rompuy llega tres días después de que la UE decidiera abrir negociaciones de adhesión con Serbia, como muy tarde en enero de 2014, un paso que reconoce las reformas y sobre todo el acuerdo de abril pasado con Kosovo.