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"Quiero que Bond dure más años"

Así lo ha asegurado Craig en un encuentro con periodistas con motivo de la gala que, esta noche, tendrá lugar en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia para el estreno español de "Quantum of Solace", la vigesimosegunda entrega de la saga que Sean Connery inició en 1962 contra el Doctor No.

El actor se muestra en parte responsable del notable giro que ha tomado su personaje desde su incorporación -en 2006 con "Casino Royale"- a la lista de intérpretes que se han metido en la piel de Bond y que está marcado por un mayor dramatismo, la ausencia casi total del sentido del humor, una estética más oscura y una creciente soledad, mostrada como una fatalidad de su particular profesión.


Gran fan

"Soy un gran fan de James Bond y quiero que dure más años, darle más vida introduciendo nuevos elementos porque repetir los mismos chistes y hacerlo aburrido podría destruirlo", señala para referirse a las dos películas de la saga que aún le queda por interpretar y a su deseo de asentar un determinado carácter de 007 que pueda recoger su sucesor en la gran pantalla.

Asegura asimismo que con "Quantum of Solace" -que se estrena comercialmente en España el próximo día 21-, James Bond ha finalizado el "ciclo" iniciado con "Casino Royale" y ahora tiene ante sí "una página en blanco" y "una vida más abierta".


Películas para masas

Tras manifestar que estas películas "son para las masas, no para festivales" de cine, Daniel Craig rechaza desear vengarse de los críticos que pusieron el grito en el cielo cuando en 2005 se hizo público su fichaje por no responder aparentemente al perfil ideal del Bond que habían estereotipado Sean Connery o Roger Moore.

Recuerda asimismo el "riesgo" que tomó al aceptar el reto de los productores Barbara Broccoli y Michael G. Wilson para tomar el relevo de Pierce Brosnan, desconoce qué hará cuando ya no sea James Bond y confiesa seguidamente: "No es un problema que te clasifiquen, hay cosas peores".

Ante la proliferación de marcas publicitarias que pueden verse en "Quantum of Solace", Craig acepta ser una suerte de "hombre-anuncio" porque "sin dinero no hay película, ni acción, ni localizaciones. Es el precio que tenemos que pagar".


Sin posición política

Preguntado sobre si a través del personaje se siente portavoz de los temas que se denuncian en las películas -el calentamiento global, el poder de las grandes empresas o la dictadura-, responde: "Sí y no. James Bond está fuera del mundo, no toma partido a nivel político y, si lo hiciera, sería un error" porque no debe traspasar el "límite" de ser quien creó Fleming a mediados del siglo pasado.

Ese personaje "es muy ambiguo, sin moral, un asesino", sentencia este actor de 40 años que no duda en acatar fielmente las órdenes de Broccoli y Wilson para transformar a un agente secreto que durante el siglo XX fue un icono de la frivolidad.

Por su parte, Fernando Guillén Cuervo, que interpreta a un corrupto jefe policial boliviano, ha reconocido hoy que aún no se termina de creer la oportunidad que ha tenido de trabajar en esta superproducción de 184 millones de euros, y ha valorado el acierto de los productores de darle "un nuevo rumbo" a la saga, "más realista, oscura y crítica".

Su papel, aunque pequeño, le ha permitido mostrar un perfil "mefistofélico": "Hacer de malo es lo mejor que me podían ofrecer", reconoce para calificar de "mítico" el haber actuado en "Quantum of Solace" y confesar que ser "víctima" de la particular justicia secreta de James Bond ha sido "un gustazo".

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