Compartir

Una nota de las citadas ONG afirma que los últimos datos proporcionados por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) demuestran que se han podido superar los límites de radiación para el público establecidos por la legislación.

El pasado mes de abril se conoció la existencia de radiactividad en el exterior de la Central Nuclear de Ascó (Tarragona) y también que se había producido una fuga cuatro meses antes, el 29 de noviembre de 2007, de la que, al parecer, los responsables de la central no informaron en su momento.

En concreto, la nota afirma que el 5 de abril Greenpeace hizo público que en noviembre de 2007 había habido un escape de radiactividad en Ascó y se había mantenido oculto.

Ahora las dos asociaciones citadas, además de pedir a la fiscalía que investigue para encontrar a los responsables de los delitos que se hayan podido cometer, exigen "que se aclaren totalmente los hechos".

Junto a ello, critican "la poca información, además de errónea e incompleta, transmitida repetidamente a la sociedad por la central y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que ha impedido, por ahora, llegar a conclusiones sobre la causa del incidente y sobre sus consecuencias radiológicas".

Las dos organizaciones ecologistas exigen que se haga pública la cantidad real de radiactividad liberada en este escape y que se realice un análisis de su posible impacto radiológico en todos los grupos de edad de la población.

Solicitan que sea una entidad independiente la que realice estas mediciones y no una empresa privada participada accionarialmente por la central, como los responsables han previsto hacer.