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Agentes de la Policía Municipal han iniciado el desalojo de las dos viviendas, y en una de ellas han comenzado las labores de derribo, sin que se hayan producido incidentes, según fuentes de la Jefatura Superior de Policía. El derribo de las viviendas obedece a una orden judicial, como en ocasiones anteriores en la Cañada Real.

La Policía ha desplazado alrededor de 400 efectivos, según los vecinos, incluyendo varias decenas de la Unión de Intervención Policial o antidisturbios, una
docena de agentes a caballo, agentes de las Bescam y un helicóptero. El cuerpo ha
establecido un cordón de seguridad para lo cual ha tenido que ordenar
la retirada de una treintena de personas. 

Las fuerzas de seguridad han acordonado la zona y han desalojado a los vecinos de
las dos edificaciones que se van a derribar: una pequeña, tipo
chabola, en la que vivía una familia marroquí, y un bloque de tres
pisos con ocho viviendas, en la que vivía el presidente del Sector V, situado en el número 61 de la calle Cañada Real Galiana.

Se trata de una corrala donde este hombre, que dirige una empresa
de construcción, tiene alojadas además a una decena de familias suramericanas
que trabajan para él, según ha informado otro vecino de la Cañada. Félix acaba de construir el alcantarillado del poblado. 

El derribo de la vivienda más pequeña ha comenzado sobre las
10:15 horas ante la presencia de unos 40 vecinos que no han protagonizado
incidentes y que están vigilados por varios centenares de policías y
efectivos de la Guardia Civil.

Sin enfrentamientos 

El ciudadano Miguel Martín ha asegurado que los vecinos no querían esta vez
"altercados de ninguna clase, porque eso es lo que ellos quieren"
para poder llamarles "violentos", por lo que no se han enfrentado
abiertamente a la Policía.

Sólo un grupo de vecinos se ha sentado frente las viviendas que
van a ser derribadas para evitar el paso de las excavadoras, pero
los policías les han levantado y apartado de la zona. 

El desalojo comenzó a las 9:00 horas, aunque, según los afectados,
ya desde ayer agentes de la Policía establecieron controles en cada
entrada del poblado y a las 5:00 horas de esta mañana varios marroquíes
que acudían al rezo diario fueron interpelados para presentar la
documentación.  

"Detrás de todo esto está el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid,
que quiere los terrenos y no quiere que hagamos mejoras y este hombre
nos ha construido el alcantarillado. Pero han llegado tarde porque ya
está hecho, y después, adecentamos la calle", ha comentado otro vecino,
Miguel.