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La medida defendida por la Unión Europea (UE) y Noruega tuvo una acogida desigual entre los 1.200 delegados de 163 naciones que desde el lunes debaten en la capital tailandesa bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático.

Las emisiones de gases contaminantes en el sector de la aviación civil y del transporte marítimo, que representan entre un 5 y un 8 por ciento del total de las emulsiones que causan el efecto invernadero, no están incluidas en el Protocolo de Kioto y, sin embargo, "crecen con rapidez y es necesario tenerlas en cuenta", afirmaron fuentes de la delegación de la Comisión Europea (CE).

La UE se queda con ganas de más 

El consenso alcanzado por la mesa de trabajo encargada de revisar el cumplimiento de los acuerdos de Kioto no es tan ambicioso como hubiera deseado la UE, pero al menos supera las reticencias de las naciones emergentes y les arranca el compromiso de estudiar la opción.

No ocurre lo mismo con el otro grupo de trabajo en las reuniones de Bangkok, el que debe diseñar el calendario de negociaciones de un acuerdo más agresivo y completo que el de Kioto para que entre en efecto en 2012, cuyas discrepancias han obligado a retrasar la clausura.

La sesión plenaria de hoy comenzó con un retraso de más de cuatro horas debido a las posiciones encontradas ante las obligaciones que cada país está dispuesto a asumir para frenar el aumento de las temperaturas en el planeta.