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El castigado Tíbet será reabierto al turismo extranjero el mes que viene, después de una prohibición de seis semanas, dijeron medios oficiales chinos, en una maniobra que se espera que reviva la golpeada industria del turismo en la empobrecida pero bella zona de montaña.

El gobierno de la Región Autónoma de Tíbet volverá a dar permisos de entrada a extranjeros el 1 de mayo por primera vez desde el 16 de marzo – dos días después de los disturbios mortales en la capital tibetana, Lhasa -, dijeron medios.

El ingreso de extranjeros se prohibió por razones de seguridad y por daños a puntos turísticos ocasionados durante los disturbios, dijo la agencia oficial Xinhua y el diario en inglés China Daily, citando autoridades regionales tibetanas.

Testigos para la prensa internacional 

Algunos extranjeros que estaban en Tíbet durante los disturbios también sirvieron como testigos para medios internacionales, frustrando los esfuerzos de China de controlar la información.

"Los disturbios de Lhasa ensombrecen las mentes de los turistas, pero los espectaculares paisajes naturales y las atracciones culturales únicas que hay en Tíbet tentarán a una cifra cada vez más creciente de turistas, nacionales y extranjeros", dijo el China Daily, citando a una autoridad de turismo de Tíbet.

Entre los viajeros que van a Tíbet suele haber mochileros occidentales en busca de paisajes montañosos y escenarios budistas, así como estudiantes de temporadas cortas que llegan de Japón, dijeron agentes turísticos.

Área militarizada 

Agentes, hoteles y tiendas en áreas tibetanas del oeste de China han dicho que no han visto casi visitantes en el área fuertemente militarizada debido a la prohibición de que entren extranjeros y al miedo de los turistas chinos, a quienes no se les prohibió ir.

El conflicto en la remota región himalaya, que fue invadida por tropas de la China comunista en 1950, comenzó con una serie de protestas encabezadas por monjes budistas que llevaron a los disturbios de Lhasa. Desde entonces, las protestas se han extendido a otros puntos de China con población tibetana.

China dice que 18 civiles murieron por la violencia de los tibetanos en Lhasa, mientras que representantes del líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, dicen que son unos 140 los muertos en áreas tibetanas debido a la represión china.
China culpa al Dalai Lama y sus seguidores de organizar la violencia en Lhasa para desacreditar los Juegos Olímpicos.