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El estudio, que hoy publica la prestigiosa revista científica 'Cell ', ha sido dirigido por Joan Massagué desde el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, en colaboración con Roger Gomis, del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB), del que Massagué es director adjunto, y Cristina Nadal, del Hospital Clínic-IDIBAPS.

Los investigadores han determinado cómo las células del cáncer de mama utilizan un determinado tipo de molécula, la TGFß,  para promover la metástasis, es decir la expansión por el organismo de células tumorales, proceso que causa aproximadamente el 90 por ciento de las muertes por esta enfermedad.

El joven investigador Roger Gomis ha explicado, en una rueda de prensa en Barcelona, que la hormona TGFß está presente en todo el organismo y tiene la función de controlar y suprimir el desarrollo celular, evitando así, por ejemplo, que las células continúen reproduciéndose cuando una herida sangrante ya está cerrada.

Células 'perversoras'

El estudio ha revelado, sin embargo, que las células cancerígenas son capaces de "pervertir" y aprovechar las funciones de esta molécula "señalizadora" -citoquina- en beneficio propio y ponerlas a trabajar en favor del tumor en vez de eliminarlo, desarrollando así la metástasis.

"Nuestro estudio demuestra que la TGFß realza la capacidad de metástasis de los tumores de mama en humanos y revela cómo las células tumorales aprenden a sacar provecho de las citoquinas, que acaban trabajando para asegurar la propagación del cáncer de mama", escribe Joan Massagué desde Nueva York.

El trabajo de los investigadores se centra ahora en determinar si las citoquinas TGFß y Angiopoietina actúan de la misma manera en otros tipos de tumores diferentes del de mama, pero también en buscar la manera de interceptar la acción de estas moléculas para prevenir la metástasis en pacientes de cáncer.