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Un equipo de ingenieros del Centro Europeo de I+T de Boeing en Madrid alcanzó este hito con la ayuda de empresas colaboradoras de Alemania, Austria, España, Estados Unidos, Francia y Reino Unido.

“Boeing está trabajando de forma activa para desarrollar nuevas tecnologías para productos aeroespaciales respetuosos con el medioambiente,” afirmó Francisco Escartí, Director General de esta división de la compañía.

Estamos orgullosos de nuestro trabajo pionero durante los últimos cinco años en el proyecto del Avión Demostrador de Pila de Combustible”, añadió.

Una pila de combustible es un dispositivo electroquímico que
transforma el hidrógeno directamente en electricidad y calor sin los
productos de la combustión, como el dióxido de carbono.

Además
de calor, el agua es el único producto de su combustión.
Según los investigadores de Boeing, la tecnología de pila de
combustible ofrece la posibilidad de propulsar vehículos aéreos
pequeños tripulados y no tripulados
.

A
largo plazo, las pilas de combustible de óxido sólido se podrían
aplicar a los sistemas secundarios generadores de potencia, como los
grupos electrógenos auxiliares para los grandes aviones comerciales.

Boeing
no prevé que las pilas de combustible proporcionen la energía primaria
para grandes aviones de pasajeros, pero la compañía continuará
investigando
su potencial, además de otras fuentes alternativas de
combustible y energía sostenibles que mejoren el rendimiento
medioambiental.

Se realizaron tres vuelos de pruebas en febrero y marzo en el Aeródromo de SENASA en Ocaña (Toledo).
Durante los vuelos, el piloto del avión experimental alcanzó una altitud de 1.000 metros sobre el nivel del mar, utilizando una combinación de energía de la batería y la potencia generada por pilas de combustible de hidrógeno.

Tras alcanzar el nivel de crucero y desconectar las baterías, el piloto voló recto y nivelado a una velocidad de crucero de 100 km/h durante aproximadamente 20 minutos con energía generada sólo por las pilas de combustible.