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"El camino aún es largo, pero este es el primer paso y esperamos que otros le sigan", dijo la alcaldesa de la ciudad, Eleni Mavrou, en griego y turco sobre las renacidas esperanza de reunificar la isla.

La calle se abrió sobre las 9:30 hora local tras una escueta ceremonia oficial a la que asistieron representantes de las Naciones Unidas en Chipre y ayudantes de los líderes chipriotas turco y griego.

Entre 2.000 y 3.000 personas de ambas comunidades se concentraron tras la apertura ante el paso fronterizo esperando su turno para poder cruzar, informaron a Efe en la calle Ledras los cascos azules de la ONU que inspeccionan la documentación de los viandantes.

Los ciudadanos de la capital podrán ahora cruzar sin problemas la simbólica calle enseñando el pasaporte o el carné de identidad a los soldados de la ONU en una señal de creación de confianza de los líderes de la isla mediterránea para encauzar de nuevo las negociaciones para reunificar la isla.

El acuerdo para la reapertura se consiguió en la primera reunión entre el nuevo presidente de la República de Chipre, Dimitris Christofias, y el líder turco-chipriota, Mehmet Ali Talat el pasado 21 de marzo, cuando acordaron también relanzar las negociaciones para acabar con la división de la isla.

Chipre está dividida desde que el Ejército turco invadió su parte norte en 1974 tras un golpe de Estado nacionalista greco-chipriota que contaba con el respaldo del entonces régimen militar de Atenas.

La República de Chipre, de mayoría griega y que ocupa dos tercios de la isla, es reconocida por la comunidad internacional y desde 2004 es miembro de la Unión Europea, mientras que la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre sólo es reconocida por Turquía.

La calle se ha convertido en el símbolo de la división ya que separa desde la partición a las dos comunidades y su reapertura supone recuperar el libre movimiento para ambos grupos en el centro histórico y comercial de la ciudad.