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El 1,5 % de los menores entre 12 y 16 años faltan a más del 50% de las clases. Los ayuntamientos y las comunidades autónomas deben denunciar los casos de abandono y los jueces cada vez los penan más.

En el mundo hay 77 millones de niños sin escolarizar, algo que no se debería enfrentar ningún menor en nuestro país. En España, los padres pueden decidir el colegio que quieren para sus hijos, no si van a clase.

La escolarización es obligatoria entre los 6 y los 16 años y los jueces han empezado a tomar medidas contra las familias que no matriculan a sus hijos o no les obliga a ir a clase.

El 10% falta habitualmente al aula 

Se calcula que el 10% de los jóvenes entre 12 y 16 años falta a las aulas, lo que supondría unos 182.000 alumnos, pero mucho más grave es el 1,5% , que no acude ni a la mitad de las clases, según el Defensor del Menor.

En estos casos, los jueces pueden quitar a los padres la tutela, pero no sólo eso. Si el juez considera que hay 'abandono de la familia' puede llegar a multarles, algo cada vez más común.

"El absentismo escolar no es significativo por debajo de los 12 años", afirma José Antonio Luengo, secretario general del Defensor del Menor, que sitúa la edad más habitual entre los 12 y los 16 años. En esta franja, "el porcentaje de absentismo severo (no ir al 50% de las clases) es de un 1,5%", afirma.

Mientras, un 10% de los jóvenes falta habitualmente a algunas de las clases, según esta institución. 

Hay asociaciones a favor de 'escolarizar' en casa 

Se trata de colectivos minoritarios de familias que deciden no delegar la formación de sus hijos en los centros educativos y reivindican su derecho a que la educacion de los menores se lleve a cabo en casa.

Una de las más importantes es la Asociación para la Libre Educación (ALE), que aboga porque no se considere abstentismo que los niños no vayan al colegio.

Afirman que hay 1.500 niños en esa situación. Son  datos de esa misma asociación, que afirma que en realidad hay más pero los padres tienen miedo a decirlo. 

En Australia estudian que vayan a la cárcel 

Un estado de Australia ha presentado un proyecto de ley que contempla penas de hasta dos años de prisión o una multa de 9.000 euros para los padres cuyo hijo falte regularmente a clase sin motivo justificado.