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Bajo el auspicio de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), representantes indígenas de varios países discutirán desde mañana y hasta el próximo sábado, en la Universidad Charles Darwin de Australia, los dramáticos efectos negativos que la lucha contra el cambio climático está produciendo en sus comunidades.

El objetivo de la reunión es redactar un plan de acción que les permita enfrentarse tanto a las consecuencias del cambio climático como a las soluciones dadas por los países industrializados a este problema.

Sam Johnston, investigador de la UNU, explicó a Efe que las comunidades indígenas, desde los inuit del Ártico hasta los aymara suramericanos, son las que menos han contribuido al cambio climático, pero son las que más sufren sus consecuencias y, ahora, las soluciones planteadas.

Los indígenas son explusados de sus tierras para plantar árboles 

Uno de los ejemplos de los efectos negativos sobre los indígenas se tiene en Uganda, donde una compañía holandesa cuenta con un programa para plantar árboles y vender los créditos por la captura de carbono para compensar las emisiones del transporte aéreo.

Para Johnston, lo que tenía que haber sido un modelo de prácticas para combatir el cambio climático se ha convertido en un dramático ejemplo de la desconexión entre la práctica y la realidad de muchos de estos proyectos.

Después de que el proyecto fue certificado por Forestry Stewardship Council (FSC), una organización internacional que promueve la gestión sustentable de bosques, en el 2002, y con el plantado de más de 7.000 hectáreas de árboles, los aborígenes que vivían en esas tierras fueron expulsados de su territorio.

Las expulsiones fueron efectuadas por Ugandan Wildlife Authoriry (UWA), el organismo encargado de la gestión de los parques nacionales en el país africano. Según los afectados, más de 50 personas fueron asesinadas en el 2004 durante las expulsiones forzosas.

Explotación a cambio de trabajo 

Este es uno de los casos que se darán a conocer en los próximos días.
Según Johnston, quien además es uno de los participantes de la conferencia, el caso de Uganda es solo uno de los muchos que se están produciendo alrededor del mundo.
"Ahora estamos empezando a recibir denuncias de casos como este en Indonesia, en Malasia, en Brasil, por las plantaciones de caña de azúcar".

Los casos de Indonesia y Malasia, a los que se refiere el investigador de la UNU, son las expulsiones de indígenas de sus tierras tradicionales para permitir la creación de grandes plantaciones de palmeras de aceite.

Estas plantaciones, que han sido criticadas también por las duras condiciones laborales de los peones que las trabajan, son una de las soluciones puestas en marcha para abastecer los mercados con biocombustibles que están reemplazando los derivados del petróleo.

Las comunidades indígenas desconfían de las soluciones al calentamiento 

Según Johnston, los más de 30 representantes indígenas presentes en la reunión de Darwin están especialmente atemorizados por la creciente necesidad de producir biocombustibles.
"Su principal preocupación es que el ímpetu por los biocombustibles les desplazará de sus tierras tradicionales", afirmó.

Otro de sus temores es que se extiendan casos como los de Uganda.
"Y también está preocupados que la presión para evitar la deforestación y la creación de parques nacionales en las selvas en las que han vivido por generaciones les empujarán fuera para que el gobierno pueda reclamar créditos de carbono", concluyó Johnston.