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Fuentes jurídicas han explicado que las autoridades judiciales
suizas bloquearon unas cuentas con alrededor de 4,8 millones de
francos suizos (3 millones de euros) después de que Liechtenstein
comunicara oficialmente al magistrado, en abril de 2007, que esos
fondos habían sido depositados en el Principado
pero que ya no se
encontraban allí, sino que habían sido transferidos a Suiza.

A raíz de esa comunicación, Garzón, que investiga al aparato de
extorsión de ETA, envió sendas comisiones rogatorias a Francia
primer país donde fue depositado el dinero-, Liechtenstein y Suiza
para que le remitieran toda la información que tuvieran sobre ese
dinero.

Fue entonces cuando Suiza inició diligencias para investigar el
origen de estas cuentas y las bloqueó. Hasta el momento, el titular del Juzgado Central de Instrucción
número 5 de la Audiencia Nacional ha recibido de Suiza y
Liechtenstein la documentación relativa a estas cuentas bancarias,

pero no así la que ha solicitado a Francia.

Análisis finaciero y policial

Una vez que toda esta información sea traducida, se podrá
realizar el análisis financiero y policial para determinar si estos
tres millones de euros pertenecen a ETA y supuestamente fueron
blanqueados por Elosua a través de la Fundación Koipa creada para
este fin
, o si se trata de dinero de su propiedad, lo que supondría
sólo un delito fiscal.

Del sumario general que instruye Garzón sobre el aparato de
extorsión de ETA (86/98) se han separado dos piezas, una de las
cuales se refiere a las cuentas de la banda en el extranjero y la
otra al llamado "chivatazo a ETA" que alertó a la organización
terrorista sobre una operación policial contra su red de chantaje.

El sumario general se centra en las cartas que ETA enviaba a los
empresarios para reclamarles el "impuesto revolucionario"
y en el
papel que desempeñaba en este entramado el bar Faisán, situado en la
localidad fronteriza de Irún y propiedad de la familia Elosua, donde
al parecer se citaban varios de los imputados en la causa.