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En un informe recién publicado, Amnistía Internacional (AI) pone de manifiesto los abusos que China está cometiendo contra los derechos humanos, principalmente sobre activistas y periodistas, y en los útlimos meses contra la población tibetana.

"Las medidas para detener, procesar y encarcelar a quienes plantean motivos de preocupación respecto a los derechos humanos, indican que los Juegos Olímpicos no han actuado como catalizador de reformas", asevera AI. 

Pero el Gobierno de Pekín para curarse en salud ante la publicación de este informe, acusó a AI de "tener prejuicios" contra China. De este modo, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino ha declarado que las últimas detenciones realizadas se ajustan a las leyes chinas y advirtió que "nadie en China puede tener el privilegio ni el derecho de estar por encima de la ley".

Silenciar a los activistas 

Según AI, varios activistas pacíficos, hombre y mujeres, siguen encarcelados o bajo estrecha vigilancia policial y están sufrienco palizas y otras formas de tortura y maltrato.

El ejemplo más ilustrativo es el de Hu Jia, disidente y periodista, que fue condenado en marzo de 2006 a una "detención domiciliaria" por "subversión contra el orden político" al criticar abiertamente al régimen comunista chino en varias entrevistas a medios extranejeros.

Hu Jia lleva desde  diciembre de 2007 lleva encarcelado y ha sido golpeado en varias ocasiones por la policía. Además, se le privó durante un tiempo de un abogado y de sus medicamentos para curar su hepatitis B.

En esta misma línea, el abogado y activista de derechos humanos, Teng Bia fue secuestrado y después puesto en libertad en marzo de 2008 por el Departamento de Seguridad Pública de Pekín. Otro abogado, el chino Zhen Enchong sigue recibiendo palizas de la policía después de salir de la cárcel en 2006 por defender a varios ciudadanos.

Control hasta  el móvil 

En los últimos meses, AI confirma que Pekín ha introducido nuevas medidas de control en internet y hasta en los mensajes cortos (SMS). Además, aseguran que el Gobierno chino está llevando a cabo  redadas de vagabundos, mendigos y otros "indeseables" de Pekín y justifican que barren las calles para "reeducar por el trabajo" a estas personas.

De este modo, los detienen y los trasladan a sus regiones de origen donde silencian su voz y les obligan, como en el caso de Bu Dongwei, a trabajar en un centro seis días a la semana pegando bolsas de papel y a asistir a "clases de trabajo" por la noche sin poder salir ni ser visitado por sus familiares.

A pesar del compromiso chino de "total libertad de los medios de comunicación", Amnistía Internacional se muestra preocupada por el gran número de periodistas que continúan están detenidos y continúan procesados por "incitar a la subversión".

En este sentido, el Club de Corresponsables Extranjeros de China documentó más de 180 ejemplos de obstrucción de la libertad de prensa que en muchos casos equivalían a agresión y detención arbitraria.

Pese a esto, la ONG confía en que los Juegos Olímpicos de Pekín dejen un "legado positivo y valioso" en lo que a derechos humanos se refiere e instan al Comité Olímpico Internacional (COI) a realizar una protesta "enérgica" ante las autoridades chinas respecto a esta cuestión.

Pero, por su parte, algunos representantes del COI responden que esta institución "no tiene ningún papel ni influencia en cuanto a los derechos humanos en China".