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Estados Unidos conmemora esta semana el 40 aniversario del asesinato de Martin Luther King, el adalid de los derechos civiles que soñó un futuro en el que las personas serían juzgadas por su carácter y no por el color de su piel.

"La esperanza y los sueños de King no se han realizado plenamente, pero estamos mucho más cerca", dijo a Efe Michael Mugg, un ministro de la iglesia Faith Overcomes, de Fayetteville (Carolina del Norte), quien tenía 9 años cuando King murió tiroteado en Memphis.

"Las generaciones más jóvenes se han ido librando de prejuicios, aprenden que somos todos humanos, iguales, con la misma sangre roja, todos hijos de Dios", añadió.

Apoyaba una protesta 

En la tarde del 4 de abril de 1968, King, de 39 años de edad, salió a tomar un poco de aire en un balcón del Hotel Lorraine, el único de Memphis que aceptaba negros. El predicador había ido a esa ciudad de Tennessee para apoyar una protesta de trabajadores de la limpieza.

King, afectado por la depresión, ya había pasado la cima de su carrera y el movimiento de protesta pacífica se enfrentaba a la impaciencia de grupos más jóvenes que proclamaban el "poder negro" y bordeaban el recurso de la violencia.

"Dios ha permitido que llegara a la cima de la montaña y desde allí he visto la tierra prometida", dijo la noche anterior a su muerte King ante los fieles congregados en Mason Temple. "Y es posible que no vaya a la tierra prometida con ustedes".

"No temo a hombre alguno"

"Estoy feliz esta noche. Nada me preocupa. No temo a hombre alguno. Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor", añadió.

Una bala, disparada desde el otro lado de la calle, le penetró por la mejilla derecha y le alcanzó la columna vertebral. King murió poco después en el Hospital St. Joseph.

El asesinato en el violento año de protestas que circundaron el mundo provocó disturbios en 125 ciudades de Estados Unidos en los que murieron 46 personas, 2.800 resultaron heridas y más de 26.000 fueron arrestadas.

Diferentes teorías sobre su muerte

El hecho de que el hombre acusado, juzgado y condenado por el asesinato de King, James Earl Ray, muriese en 1998 en prisión tras negar su culpabilidad ha alimentado variadas teorías de conspiraciones que incluyen desde la mafia a grupos supremacistas blancos y diversas agencias del gobierno.

El Hotel Lorraine, convertido en el Museo Nacional de los Derechos Civiles, estará esta semana en el centro de las conmemoraciones, mientras los promotores de un monumento a King en el Parque Central (Mall) de Washington, siguen enfrascados en disputas internas sobre los fondos necesarios para el homenaje.