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Este proyecto contempla penas de prisión para los padres cuyo hijo en edad
escolar, haga novillos regularmente o falte a clase sin un motivo
justificado.

"Actuaremos contra padres que o no matriculen a sus hijos en la
escuela o no se aseguren de que sus hijos van a la escuela de forma
regular", ha asegurado el jefe del Gobierno de Nueva Gales del Sur, Morris Iemma.

De aprobarse esta ley, el departamento de
Educación de Nueva Gales del Sur tendrá potestad para pedir una orden judicial que obligue a los progenitores a matricular a sus hijos en una escuela
determinada.

También si ese departamento considera que los padres necesitan
ayuda psicológica o pasar por una rehabilitación por abuso de drogas
o alcohol, tendrá autoridad para solicitar una orden judicial para
obligarles a someterse a programas de apoyo.

El proyecto de ley abre al Gobierno del Estado de Nueva Gales la
posibilidad de llevar a los padres antes los tribunales para que
sean juzgados por el delito que tipifica de "ausencia escolar de los
hijos", y que se castiga con penas de hasta dos años de cárcel o una
multa de 9.000 dólares estadounidenses (unos 5.785 euros).