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Los príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia presidieron hoy la entrega del XI Premio Vocento a los Valores Humanos, que le ha sido otorgado a «la ejemplaridad pública, del eminente jesuita Enrique Figaredo, un solidario y ejemplar trabajador por la humanidad, que ha consagrado su vida a los más desfavorecidos, refugiados sin destino, y mutilados de guerra sin horizonte», y al «extraordinario mito Daniel Barenboim, reconocido y admirado pianista, y aplaudido director de orquesta, que también, se ha dedicado en cuerpo y alma, a combatir la profunda fractura entre los pueblos árabe e israelí en el Cercano Oriente, mediante la música, y a través de la formación de una orquesta mixta, la West-East Diwan Orchestra», como definió en su discurso el presidente de Vocento Diego del Alcázar.

Don Felipe elogió la labor de los premiados

Su Alteza Real el Príncipe de Asturias quiso dar el «apoyo de la Corona a la labor de patrocinio e impulso a los grandes valores humanos que persiguen estos Premios».
«Unos Premios creados por Vocento para distinguir los méritos de las personas e instituciones que, con su vida, trayectoria o actividades, son un ejemplo claro para los demás», expresó.

Don Felipe –que tuvo palabras de recuerdo a la memoria su abuelo, Don Juan, fallecido hoy hace quince años- recordó que «la promoción de los valores humanos en el mundo y en cada una de nuestras sociedades es, sin duda, una de las tareas más urgentes, necesarias y acertadas. Una tarea en la que todos debemos sentirnos involucrados, partiendo del convencimiento de que en el fomento incansable de las mejores virtudes del ser humano, como persona y como ser social, titular de derechos y libertades fundamentales, radica la mejor garantía para asegurar la paz, la justicia, el progreso y la convivencia colectiva».

El Príncipe glosó ampliamente las virtudes y valores de ambos premiados, acreditados merecedores del premio otorgado por Vocento, y expresó su felicitación al jurado.

Tres sentimientos y un deseo

En nombre de Figaredo recogió el galardón «su orgullosa madre, doña Ana», que actuó de portavoz de su hijo para compartir tres sentimientos con los presentes: alegría «de saber que desde los medios de comunicación apoyan tan positivamente esta presencia y labor que estamos realizando en Camboya en favor de la gente más necesitada»; gratitud a Vocento por dar a conocer «nuestra vida, nuestra labor y nuestros retos en estos rincones del mundo» y responsabilidad porque «el premio Vocento nos hace salir a luz pública y nos hace sentirnos con más responsabilidad en nuestras labores».

Por su parte, Daniel Baremboim aprovechó la ocasión para afirmar que la única solución al conflicto entre palestinos e israelíes es «una alianza entre los dos pueblos" y volvió a utilizar el símil de la orquesta, como hizo cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2002, para destacar la importancia del respeto y reconocimiento mutuos.