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Por el momento no hay datos oficiales de las presidenciales celebradas ese mismo día.
Hasta ahora, sólo se han declarado los resultados de 109 de los 210 escaños parlamentarios, 53 de los cuales van a parar al ZANU-PF y 51 al MDC, mientras que la facción escindida del MDC obtiene cinco parlamentarios.

Entretanto, policías antidisturbios patrullan hoy en vehículos blindados en dos de los bastiones de la oposición en Harare, mientras el retraso en la publicación de los resultados de las presidenciales hacen aumentar las sospechas de que el presidente, Robert Mugabe, esté intentando modificar los resultados.
La oposición acusa al presidente de demorar la publicación de los resultados en un intento de robar las elecciones.

"Está claro que hay algo sospechoso. Todo esto es sospechoso y totalmente inaceptable", declaró el portavoz del MDC, Nelson Chamisa.
Mugabe negó las acusaciones de fraude y su Gobierno advirtió de que cualquier reclamación prematura de victoria sería considerada un intento de golpe.

Un grupo zimbabuense independiente de sondeos pronosticó que Morgan Tsvangirai, líder de la facción mayoritaria del MDC, ganaría las elecciones presidenciales, pero no con margen suficiente como para evitar la segunda vuelta.

Según la Red de Apoyo a las Elecciones en Zimbabue (ZESN), Tsvangirai obtendría el 49,4% de los votos, seguido por Mugabe con el 41,8%, mientras que el tercer candidato, el ex ministro Simba Makoni conseguiría el 8,2%.
El presidente de la Comisión Electoral, George Chiweshe, ha explicado que la lentitud se debe a la complejidad de hacer juntas por primera vez las elecciones presidenciales, parlamentarias y locales.

Mugabe, de 84 años, está bajo una presión sin precedentes para mantener el poder, que ostenta desde la independencia del país, en 1980. Pese a ello, analistas piensan que su mano de hierro y el apoyo de las fuerzas armadas podrían permitirle ignorar los resultados.