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Antes de iniciarse la nueva legislatura ya han empezado los problemas entre el Ejecutivo central y el Govern catalán, causado por la sequía en Cataluña, que se agudiza en el área metropolitana de Barcelona.

Los pantanos que abastecen la zona rozan el 20% y para superar esta situación de crisis, la Generalitat, a través del conseller de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, ha exigido realizar un trasvase desde el Segre al Llobregat.

Esta hipótesis se ha venido abajo después de que la vicepresidenta en funciones, Mª Teresa Fernández de la Vega, haya negado rotundamente la posibilidad de trasvasar el agua del Segre al LLobregat, como exige la Generalitat de Catalunya."Ni hay ni habrá trasvase del Ebro", aseveró De la Vega.

Por su parte, el president de la Generalitat, José Montilla, contestó que tienen "la obligación de preparse para lo peor". "No podemos permitir que cinco millones de catalanes se queden sin agua de boca. Si no llueve tendremos que coger agua de donde haya para que la gente beba", concluyó.

El Segre de Aragón 

El pleno de la Diputación de Lleida ha rechazado, con los votos de PSC y ERC, integrantes del tripartito de la Generalitat, la posibilidad de trasvasar el agua del río Segre a la cuenca del Llobregat e instan a la Generalitat a ni plantearse la posibilidad de hacerlo hasta que el suministro de agua de los vecinos de Lleida no esté asegurado.

El río LLobregat compete a la Generalitat, pero el Segre, afluente del Ebro, depende del Gobierno central. Ante esta cuestión, el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, aseguró que no quiere "que nadie se quede sin agua para beber, ni en Cataluña, ni en Valencia, ni en ningún sitio", pero precisó que está obligado "a cumplir el Estatuto de Autonomía de Aragón, que nos exige que luchemos contra los trasvases".

El secretario general de ERC, Joan Puigercós, añade que en el Estatut se establecía una coordinación entre las comunidades que comparten cuencas hidrográficas pero el recorte del Congreso ha dejado esta cuestión en manos del Gobierno central.

Transportar y desalar

"O nos dicen medidas alternativas o hay que aceptar la que hay sobre la mesa", ha afirmado el secretario general de ICV, Jordi Guillot. Por su parte, Puigcercós,  ha apostado por tomar otras "medidas de excepcionalidad", como cambiar modelos de riego, recuperar acuíferos o transportar agua en barcos cisterna, al tiempo que ha reconocido que no hay "soluciones mágicas" para paliar la sequía.

Ante la 'frustración' de su proyecto, Montilla ha señalado que tiene en marcha soluciones estructurales como la reutilización de aguas depuradas, recuperación de acuíferos y desalinizadoras (El Prat, Tordera y Cunit) para luchar contra la falta de agua en la región metropolitana.

El problema, añadió, es que las infraestructuras aún no están acabadas y recrimina a CiU que su Gobierno no hizo nada en 23 años.

En la misma línea, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona ha admitido que el agua trasladada en barco desde la desalinizadora de Carboneras (Almería) no es suficiente para satisfacer la demanda.

Por ello, ha solicitado al Ejecutivo catalán que estudie otras alternativas como la compra de derechos de agua a los agricultores, como ya se hace en otras regiones españolas, con el objetivo de garantizar el suministro.

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