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En 2005 el incendio de Guadalajara se llevó por delante el Barranco del Hocino, una joya ecológica en España. Tres años después, Adena y la Fundación Banco Santander se han propuesto resucitar este paraje. Para ello han puesto en marcha una reforestación inteligente: recogieron muestras genéticas de los tejos quemados y los reprodujeron en viveros.

Tres años después, los clones de los ejemplares carbonizados han vuelto a plantarse en la misma ubicación que sus malogrados antecesores.

El Tejo, el árbol del milagro. El valor ecológico del Barranco del Hocino, en Guadalajara, reside en que contenía 120 tejos, una especie de árbol milenaria y extrañísima tan al sur de España. Tras el incendio, sólo sobrevivió uno. Se calcula que puede tener casi mil años. 

Un laboratorio natural. La técnica para reforestar este paraje es innovadora. Además de la innovación genética, Adena ha instalado comederos de aves con semillas de tejo para que se dispersen y sean más fértiles. Los resultados, dentro de unos 50 años. 

Un incendio difícil de olvidar

El fuego se llevó once vidas. Once personas, integrantes de un retén de bomberos, fallecieron mientras luchaban contra las llamas en julio de 2005. 

13.000 hectáreas arrasadas. La superficie total devastada por el fuego batió todos los récords. 13.000 hectáreas carbonizadas, 5.000 de ellas de parque natural.

Daños ecológicos. 10.000 hectáreas de pinar quedaron reducidas a cenizas. 500 de robledal y 10 de tejos, una especie de gran valor ecológico en la zona. 

“No pretendemos reforestar mil hectáreas, sólo dar ejemplo”. Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF/Adena, explica que la iniciativa quiere “dar ejemplo de cómo reforestar con inteligencia, no pretendemos ni podemos recuperar miles de hectáreas, eso le toca a la Administración”. Y añade: “No sólo hay que frenar la destrucción del medio ambiente, sino empezar ya a trabajar en las heridas que le hemos hecho”.