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Además, quiere lanzar una reforma profunda de la regulación financiera del país como respuesta a la crisis económica por la que atraviesa.

A pesar de que la violencia puede haberse recrudecido en Irak, la economía es ahora el tema que domina las intervenciones del presidente George W. Bush y la agenda de su Administración.

No es para menos, pues EEUU vive la crisis inmobiliaria más profunda desde la Gran Depresión de 1929, que ha contagiado debilidad al resto de la economía y ha provocado grandes pérdidas a las instituciones financieras.

Por ideología, el gobierno del republicano Bush es renuente a meter la mano en la economía, pero la presión de un Congreso dominado por los demócratas y la preocupación de los estadounidenses en un año electoral han impuesto el pragmatismo dentro de la Administración.

Dos planes económicos 

Y así, entre hoy y ayer se han filtrado a la prensa estadounidense dos planes económicos nuevos a punto de salir a la luz oficialmente.
El primero prevé echar un cabo a los estadounidenses que deben más a los bancos que el valor de su casa por la caída de los precios del metro cuadrado de vivienda.

Según el plan, la Agencia Federal de la Vivienda (FHA, en sus siglas en inglés) proporcionará garantías de pago de esos préstamos a los bancos a cambio de que éstos perdonen una parte de la deuda a los propietarios, con lo que caerían las mensualidades de la hipoteca.
Se trata de la misma idea adelantada hace dos semanas por el legislador demócrata Barney Frank, quien preside el Comité de Servicios Financieros de la Cámara baja.

El proyecto de ley de Frank permite a la FHA asegurar el pago de hipotecas por valor de 300.000 millones de dólares adicionales, siempre que los acreedores accedan a condonar parte de lo que los prestatarios les adeudan.
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, también ha instado a los prestamistas a que se olviden de un porcentaje de la deuda, lo que sería más barato para ellos que seguir el proceso de ejecución de la hipoteca y vender las casas a precio de saldo, según ha argumentado.

130.000 familias han podido refinanciar sus préstamos 

Bush, por su parte, destacó hoy en su mensaje radiofónico que más de 130.000 familias han podido refinanciar sus préstamos gracias a la FHA. "Este es un buen comienzo", dijo.
"Estamos estudiando formas de que este programa pueda ayudar a más propietarios", añadió.
La morosidad se ha disparado en Estados Unidos en el último año, durante el cual hubo 1,5 millones de ejecuciones hipotecarias, frente a las 950.000 de 2006.

El nuevo plan del Gobierno supondría una importante inyección de dinero para aminorar los desahucios.
Bush iniciará el próximo lunes una gira por Europa, por lo que es probable que anuncie oficialmente la propuesta sólo a su vuelta.
Según numerosos expertos, gran parte de los problemas de Estados Unidos se debe a una regulación inadecuada de la forma exuberante en la que los bancos otorgaban hipotecas a los ciudadanos en pleno apogeo del "boom" inmobiliario y vendían en paquetes financieros en la bolsa.

El anuncio será el lunes 

La segunda propuesta de la Administración responde directamente a esa crítica, al dotar a la Reserva Federal (Fed) de mucho más poder para investigar las cuentas de los bancos de inversión, fondos de riesgo y cualquier otra entidad que pueda amenazar la estabilidad del sistema financiero.
El secretario del Tesoro, Henry Paulson, anunciará oficialmente el plan en una intervención el lunes.

Esta medida también llega después de que los demócratas hayan pedido una regulación más estricta de las compañías de Wall Street y de los bancos que extendieron hipotecas a personas que eran incapaces de pagarlas, con la expectativa de que el precio de la vivienda seguiría subiendo.
Estados Unidos se ha percatado una vez más de que eventualmente todas las burbujas explotan. Con sus dos nuevos planes de acción el Gobierno intenta ahora remediar el daño