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El presidente sirio, Bashar al-Asad, inauguró el sábado una cumbre árabe en Damasco con la promesa de ayudar a resolver la larga crisis política del Líbano, país que boicoteó la reunión en protesta a la política siria.

Once jefes de Estado de los 22 miembros de la Liga Arabe estuvieron presentes en la ceremonia de apertura, un poco menos de los que normalmente asisten al evento anual de dos días, reflejando las sospechas de que a través de sus aliados en el Líbano Siria ha obstruido la elección de un nuevo presidente libanés.

Junto con el Líbano, tres aliados árabes claves de Estados Unidos – el rey Abdulá de Arabia Saudí, el presidente Hosni Mubarak de Egipto y el rey Abdulá de Jordania – se mantuvieron alejados de la cumbre, reduciendo las posibilidades de que la reunión de paso a nuevas propuestas para solucionar la crisis del Líbano u otros conflictos regionales.

Conflicto del Líbano 

Asad desestimó la acusación de que su país estaba detrás del conflicto en el Líbano, que no ha tenido un presidente desde noviembre porque el Gobierno y la oposición con apoyo sirio no pueden llegar a un acuerdo sobre la composición de un nuevo gabinete.

"Nosotros en Siria estamos completamente preparados para cooperar con los esfuerzos árabes o no árabes (…) bajo la condición de que estén basados en el consenso nacional libanés, la base para la estabilidad en el Líbano", dijo Asad en su discurso como anfitrión de la cumbre.

Rechazó la crítica de que Siria estaba interfiriendo en el Líbano, y sostuvo: "Por el contrario, las presiones que han sido puestas sobre Siria por más de un año, y su aumento durante los últimos meses, se hicieron para que Siria intervenga en los asuntos internacionales libaneses".
"La clave para una solución está en manos de los mismos libaneses. Tienen su patria, sus instituciones y constitución y tienen la conciencia necesaria", agregó.

Ausencia de grandes líderes 

No mencionó la ausencia del Líbano o el bajo nivel de representación por parte de los países árabes aliados al Gobierno libanés, que poseen buenas relaciones con Estados Unidos.
Siria ha señalado que Estados Unidos hizo una campaña para disuadir a los líderes árabes de asistir a la cumbre. Washington culpa a Siria por sus políticas con el Líbano y por apoyar a los grupos militantes palestinos.

El conflicto sobre el Líbano refleja una mayor disputa por la influencia regional entre Estados Unidos y el aliado de Siria, Irán.
Las resoluciones preparadas para la cumbre no contienen resoluciones significativas sobre el conflicto israelí-palestino o acerca de los problemas que enfrentan Irak o Sudán, de acuerdo a analistas