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Las autoridades locales y regionales francesas boicotearon hoy la ceremonia de inauguración de la Feria de Toulouse (sur de Francia) que en esta edición tiene a China como país invitado para protestar por la represión de las protestas en el Tíbet.

El cónsul general de la República Popular de China en Marsella (sureste de Francia), Song Binglin, anuló su presencia en la inauguración de la feria -un acto que debía presidir- después de que las autoridades locales francesas hubieran anunciado que no acudirían, precisaron los organizadores del certamen.

El presidente de la región Midi-Pyrénées, Martin Malvy, el del consejo general del departamento del Alto Garona, Pierre Izard, y el nuevo alcalde de Toulouse, Pierre Cohen, todos ellos socialistas, habían prevenido desde el jueves que no asistirían a la ceremonia para protestar contra la situación en el Tíbet.

"Compromiso en favor de los DDHH"

Los tres habían justificado su decisión con un comunicado común para mostrar su "compromiso en favor del respeto de los derechos humanos en el Tíbet, como en cualquier parte en el mundo".

Esta mañana en el acto de inauguración quienes se hicieron notar fueron un centenar de monjes budistas llegados del monasterio de Nalanda, en el sur de Francia, y otros militantes que se manifestaron en favor de un Tíbet "libre".
Los manifestantes, que llevaban banderas tibetanas y pancartas relativas a sus exigencias, repartieron pasquines entre el público sin que se produjeran incidentes.

En esos pasquines exigían el fin de "la represión y los arrestos arbitrarios" en el Tíbet, así como la liberación de los "prisioneros políticos".
Este año se celebra la quincuagésimo sexta edición de la Feria de Toulouse dedicada a China con una gran exposición cultural dedicada a ese país y la presencia de muchos artesanos chinos entre los expositores.