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El cortometraje contra el Corán del diputado holandés Geert Wilders, "Fitna", ha desatado tras su difusión condenas internacionales y anuncios de denuncias judiciales de varias comunidades islámicas contra el político.

Los principales países islámicos como Indonesia, Pakistán e Irán han pedido al gobierno holandés la retirada del film y el procesamiento del diputado Geert Wilders por "difamación y ofensa deliberada" hacia los sentimientos de los musulmanes.

 

En rueda de prensa, el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, se mostró hoy "orgulloso" de la forma "digna" en que los musulmanes en Holanda han reaccionado a la emisión del film, pero no descartó que la situación pueda cambiar.
Balkenende defendió la actitud de su Ejecutivo que con antelación intensificó sus contactos diplomáticos con países islámicos y se distanció de las opiniones de Wilders sobre el islám.

Poco después de que Wilders colgara en Internet "Fitna" (que significa caos o enfrentamiento, en árabe), Balkenende rechazó la visión del diputado de "equiparar el islám a actos cruentos".
"Creo que ha sido muy bueno que nos hayamos preparado para la (difusión de la) película y las reacciones moderadas se deben también a que hemos estado meses con ello", declaró hoy la ministra de Interior, Guusje Ter Horst, quien recalcó que la situación en Holanda es de "calma absoluta".

Ofensa para los musulmanes

La difusión del cortometraje preocupaba a las autoridades holandesas porque se temía que apareciesen imágenes como la quema del Corán o la ruptura de ese libro, lo que supondría una ofensa para los musulmanes.
Pero no es así, ya que la película es una composición en la que aparecen imágenes espeluznantes de los atentados islamistas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, del 11 de marzo de 2004 en Madrid y del 7 de julio de 2005 en Londres.

Entre ellas, Wilders intercala fragmentos del Corán que incitan a la lucha contra los no creyentes, declaraciones de imanes extremistas, pero no aparece ninguna imagen inédita.
El corto se inicia con la caricatura de Mahoma con un turbante-bomba, del dibujante danés Kurt Estergaard, quien ya ha puesto una denuncia contra Wilders por utilizarla sin su permiso.

Wilders criticó hoy el alarmismo del Gobierno holandés y tuvo palabras de elogio para los musulmanes en Holanda por sus llamamientos a la calma, tanto por parte de organizaciones de turcos y marroquíes como por los imanes.

La principal respuesta de la comunidad musulmana holandesa -formada en un 21 por ciento por turcos y en un 19 por ciento por marroquíes- ha sido anunciar acciones judiciales contra Wilders.
En respuesta a una demanda presentada por la Federación Islamista Holandesa (NIF) antes de la difusión de la película, un juzgado de La Haya se pronunciará el próximo 7 de abril sobre las ideas de Wilders hacia los musulmanes.
Multas y denuncias 

Hoy, la Federación de musulmanes turcos en Holanda adelantó que solicitará en un proceso de urgencia una multa de 5.000 euros a Wilders por cada vez que se refiere al Corán como un libro fascista.

El presidente de la Cumbre Nacional de Marroquíes holandeses, Mohamed Rabbae, dijo que estudia denunciar al diputado por decir que el islám quiere destruir la civilización occidental.
Según Rabbae, este "mensaje no solo siembra miedo sino también odio" y añadió que "Wilders ha manipulado el Corán en su película. (…) Ha destacado los aspectos negativos y además sus traducciones no son correctas".

Fuera de Holanda, la Unión Europea tuvo palabras duras contra la producción del diputado al que acusó de "enardecer el odio" y recuerda que "la tolerancia y el respeto mutuo son valores universales que deben defenderse", según una declaración de la presidencia eslovena de la UE.
También el Consejo de Europa ha reaccionado contra la filmación porque es una "manipulación que explota la ignorancia, el prejuicio y el miedo" y, añaden, que "hace el juego a los extremistas".