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Unas 275.000 focas arpa empezarán a ser cazadas hoy en las aguas canadienses ante la oposición de organizaciones de defensa de derechos animales que consideran la matanza como "inhumana".

Esta vez sufrirán 'menos' 

Este año, el Gobierno canadiense puso en vigor una nueva normativa para asegurarse de que los animales no son despellejados vivos, como acusan organizaciones como el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) o la Sociedad Protectora de Animales de EE.UU. (HSUS).

Un estudio de la Unión Europea (UE) parece respaldar en parte estas acusaciones.
En diciembre del año pasado, el Panel de Salud y Bienestar Animal de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) divulgó los resultados de un estudio en el que los científicos concluyeron que hay formas de evitar el sufrimiento, pero en la práctica no siempre se aplican y esos animales mueren de forma lenta y agónica.

A la UE no le gusta este método de caza 

La UE está estudiando prohibir la importación de productos derivados de la caza comercial de focas, lo que podría causar graves problemas al sector.
Jean Riverin, portavoz del Ministerio de Pesca canadiense, señaló que el principal cambio en la normativa es que los cazadores cortarán la yugular de los animales si no están seguros que las focas están muertas antes de despellejarlas.

Sheryl Fink, investigadora del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW), declaró, tras sobrevolar el área donde se desarrollará la primera etapa de la cacería, que los cambios en la normativa no tendrán ningún efecto real.
"Ayer recibí el texto de la normativa y no va a cambiar nada. El Gobierno dice que los cazadores tienen que disparar o golpear la foca, comprobar que está inconsciente y después desangrar el animal de forma inmediata. Pero el texto no dice 'inmediatamente' sino 'cuando sea posible'", explicó Fink.

Ojos que no ven… 

La investigadora también dijo que las autoridades canadienses no les permitirán observar hoy el inicio de la caza.
Las leyes canadienses permiten la presencia de observadores, cuyos permisos son emitidos por el Ministerio de Pesca, lo que en el pasado ha generado enfrentamientos entre pescadores y grupos de defensa de los derechos animales.

Por ejemplo, en el 2006, una lancha neumática del grupo HSUS, en la que viajaba un periodista de Efe, fue embestida por una de las embarcaciones de los cazadores.
El Gobierno canadiense acusa a grupos como IFAW o HSUS de utilizar imágenes sensacionalistas de la caza para recaudar decenas de millones de dólares en Europa y Estados Unidos, lo que ha calificado como "la industria de la protesta".