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La presidenta argentina, Cristina Fernández, afirmó ayer que las puertas de la Casa de Gobierno están abiertas para el diálogo con las patronales agrarias si levantan el paro declarado hace dos semanas, que mantiene bloqueadas las principales carreteras del país.

"Les pido que levanten el paro para dialogar", dijo Fernández, que añadió que las puertas de la Casa Rosada (sede del Gobierno) están abiertas, "pero, por favor, levanten la medida contra el pueblo", insistió la presidenta, en un tono mucho más conciliador que el utilizado el pasado martes, cuando se refirió a los agricultores como "piquetes de la abundancia" y advirtió de que no cedería a "extorsiones".

Demostración de fuerza 

"La presidenta no puede negociar sin que se hayan levantado las medidas de fuerza que extorsionan a la población, es una cuestión no de respeto a la presidenta, de respeto a las reglas de la democracia", insistió Fernández, arropada por Kirchner, el grueso del Gobierno, dirigentes peronistas y gobernadores durante el acto, que se convirtió en una demostración de fuerza del oficialismo.

La huelga del campo, convocada en protesta por el incremento de los impuestos a la exportación de granos, se ha convertido en la primera gran crisis que afronta el gobierno de Cristina Fernández en sus poco más de tres meses de gestión.

El conflicto se agudizó el martes, tras el duro discurso de la mandataria, y sumó protestas populares, 'caceroladas', en Buenos Aires y algunas de las principales ciudades del país.

¿Componente político? 

Según Cristina Fernández, las protestas urbanas no fueron espontáneas sino organizadas antes de su discurso y tuvieron un fuerte componente político.
"Parece un conflicto político, fundamentalmente de aquellos sectores que condenan nuestra política de derechos humanos y aquellos que han perdido las elecciones", dijo.