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Se supone que un becerro es un macho que fue castrado a una edad temprana, antes de llegar a la madurez sexual. Eso cabrearía a cualquiera y por eso parece normal que, si un senderista aventurero invade su terreno, el cornudo animal se defenderá con pezuñas y ¿ubres?.

El caso es que el urbanita dominguero llega al campo con aires de grandeza y un quimono que no tiene precio, con su cinturoncito de artes marciales y todo.

Pero enseguida se percata de que no es recomendable pisar la hierba combinando calcetines blancos y bailarinas negras. Su contrincante se empeñará en darle su merecido y robar todos los emparedados con jamón york en lonchas del picnic. ¿Será capaz de defender su almuerzo tan refinado luchador.