Compartir

Nacido en Buenos Aires en 1942 en el seno de una familia judía de origen ruso, naturalizado israelí y receptor de la nacionalidad española y más recientemente de la palestina, el músico señaló hoy en Jerusalén que el concierto de mañana será la primera vez que los jóvenes músicos se presenten juntos en público.

En una rueda de prensa en la víspera del concierto, Barenboim, quien recibió la ciudadanía palestina de forma honorífica en enero en reconocimiento a su trabajo para promocionar la educación musical en los jóvenes palestinos, manifestó que no tiene pensado acudir a las celebraciones del 60 aniversario de la creación del Estado de Israel el próximo mayo.

Argumentó que "son 60 años de la independencia de Israel, lo que también significa que son 60 años de sufrimiento para el pueblo que estaba aquí", en alusión al palestino.

Barenboim se presentará con el solista palestino Saleem Abboud Ashkar y el concertino israelí Guy Braunstein, e interpretarán obras de Mozart y Mendelssohn.

El lugar elegido para el concierto de mañana es un salón de la sede del YMCA -Young Men's Christian Association (Asociación de Jóvenes Cristianos)-, ubicado en la zona judía de Jerusalén.
Allí hace dos años ofreció una conferencia musical en la que afirmó que si "Israel desea seguir existiendo como hogar del pueblo judío, tiene que cambiar vehemente su educación e integrarse culturalmente en la región" para no ser "tachada de ser una potencia colonial".

Wagner en el punto de mira 

Barenboin también tiene desde 2002 la nacionalidad española, según una decisión del Consejo de Ministros a petición de cinco grandes fundaciones como muestra de reconocimiento a su trayectoria artística y su vinculación con España.

Ese año, Barenboim obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, que compartió con el intelectual palestino Edward Said, ya fallecido, con quien fundó la orquesta West-East Divan, que tiene su sede en Sevilla y que reúne a músicos judíos, árabes y europeos.

Barenboim ha provocado varias polémicas por decisiones como la de interpretar a Richard Wagner en un concierto en Israel, donde el compositor alemán despierta verdadera polémica por su supuesto antisemitismo.

"Espero que el tiempo pueda ayudar a borrar en los supervivientes del Holocausto las terribles asociaciones y que puedan escuchar la música de Wagner sin sobresaltarse, porque la música en sí misma no es mala", manifestó Barenboin en aquella oportunidad en medio de una tormenta en la opinión pública.
También es vista con recelo en Israel su actividad solidaria con el pueblo palestino, al que él considera ligado "en destino" con el judío.