Compartir

El primer ministro británico, Gordon Brown y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, han forjado hoy una alianza entre ambos países para intensificar la colaboración en ámbitos como el
control de los flujos migratorios, el desarrollo de energías
alternativas ante el cambio climático mediante la potenciación de la
fuente nuclear y una actuación conjunta que los conduzca a liderar en
Europa los "desafíos de la nueva era"

Ambos mandatarios, en una rueda de prensa posterior a la reunión, bautizada como 'Cumbre Arsenal', han manifestado la "plena coincidencia" que mantienen en cuestiones capitales para el futuro del continente, pese a sus diferencias ideológicas. Además, se han comprometido a pontenciar estas buenas relaciones en futuras cumbres bilaterales. "Estamos de acuerdo en que sólo trabajando juntos podremos abordar los desafíos a los que debemos enfrentarnos en terrorismo, cambio climático, pobreza y estados en quiebra", declaró Brown.

Brown y Sarkozy han llegado a la conclusión de que tiene que incrementarse la cooperación entre ambos países, además, el primer ministro incidió en que Reino Unido debe jugar un papel más amplio en Europa, especialmente en cuestiones como inmigración.

Pese a sus buenas relaciones, Brown ha afirmado que el Reino Unido no boicoteará la ceremonia de apertura de los Juegos
Olímpicos de Pekín
, mientras el presidente francés, Nicolás Sarkozy,
aseguró que tomará su decisión en función de la evolución en el Tíbet.

Propuestas contra la crisis 

En materia económica, el mandatario inglés ha propuesto estrategias conjuntas para actuar internacionalmente a la hora de evitar la repetición de una crisis de crédito como la que actualmente asola los mercados financieros y esbozó un "acercamiento conjunto" al país vecino para incrementar la transparencia y la estabilidad.

Coincidieron en que hace falta tomar medidas "para garantizar la prosperidad en un mercado global más turbulento", según afirman en una declaración consensuada.
Proponen, entre otras cosas, una reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que sea capaz de "alertar de antemano, de forma creíble y con autoridad, al sistema financiero internacional y la economía mundial".

Tras la cumbre franco-británica, plantearon la posiblilidad de un debate con Estados Unidos y otros países sobre "medidas para promover la estabilidad financiera", que podría empezar en la próxima reunión de los ministros de Finanzas del G-7 (el grupo de los siete países más industrializados) en Washington y las reuniones previstas del FMI y el Banco Mundial.