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Una vecina de Adra (Almería) ha denunciado la violación de su hijo de 10 años por parte de cuatro compañeros de colegio de entre 13 y 15 años después de que la Fiscalía de Menores haya ordenado el archivo de la causa abierta contra uno de los agresores confesos, de tan sólo 13 años, al que la denuncia interpuesta ante la Guardia Civil señalaba como autor de, al menos, una penetración. La Junta de Andalucía trasladará al agresor a un nuevo centro educativo.

En declaraciones a Europa Press, María Teresa S.B. relató que el pasado día 21 recibió la llamada de la directora del CEIP 'Nueva Andalucía' en la que le alertaba de que el niño había sido objeto de "tocamientos y abusos" que, posteriormente, fueron confirmados por facultativos del Hospital de Poniente en El Ejido, tras una primera exploración efectuada por el pediatra del centro de salud de la pedanía de La Curva.

Parte médico 

Según el parte médico, la víctima presentaba numerosas contusiones en la espalda, además de desgarro anal por lo que, al día siguiente, según precisó, presentó denuncia ante el cuartel de la Guardia Civil, tal y como adelanta en su edición de hoy el diario 'El Mundo Almería'. Fuentes de la Comandancia confirmaron a Europa Press la remisión de un escrito de acusación contra un menor de 13 años por presuntos delitos de amenazas, coacciones, agresión sexual y lesiones.

María Teresa S.B. sostiene, sin embargo, que a su hijo lo abordaron cuatro compañeros de colegio, entre ellos uno de 15 años y, por tanto, responsabilidad penal, que, además de grabar con el móvil la vejación, le obligó a realizar hasta tres felaciones mientras otro de los implicados le sujetaba para evitar el forcejeo y un tercero "se limitaba a mirar lo que hacía".

Fue este último, impulsado por los remordimientos según mantienen tanto la denunciante como el equipo directivo del CEIP, quien reveló a la tutora del pequeño los hechos pese a que en los días anteriores éste ya había mostrado "signos de que algo grave le pasaba porque no comía, no dormía y siempre estaba esquivo y ojeroso", detalló.

Fue la confianza que uno de los agentes de grupo de Especialistas Mujer-Menor, de la Guardia Civil (Emume) despertó en su hijo, "desquiciado y que se negaba a hablar", la que permitió conocer cómo sucedieron los hechos, que se desarrollaron fuera de recinto escolar y en horas no lectivas.

Víctima de un engaño 

Al parecer, la víctima fue abordada por los presuntos agresores cuando regresaba como todos los días de clases particulares. Estos habían escondido previamente la bicicleta que usaba para hacer el trayecto desde casa en una cabaña ubicada en un descampado cercano al colegio, a la que le instaron a ir si quería recuperarla.

Una vez en el interior, según detalló María Teresa S.B., "le sentaron en un sofá, le obligaron a practicar las felaciones y, después, le amarraron y, tras darle varios palos porque se resistía, uno le penetró analmente mientras le amenazaban con repetir si no robaba dinero para ellos".

Bajo tratamiento psiquiátrico 

El menor, en tratamiento psiquiátrico desde el pasado día 7, y un hermano pequeño no asisten a clase desde que se denunciaron los hechos. "Está todo el día drogado -asegura la madre-, tapado con una manta, y no consiente que abramos las ventanas o puertas de la casa".

María Teresa S.B, que alega unos únicos ingresos mensuales de 300 euros, ha instado a la Fiscalía a reabrir el caso tras la orden de archivo y después de que no le dejasen ampliar la denuncia ante la Guardia Civil "porque ya se estaba tramitando". "Me dicen -continuó- que tengo que recurrir a la vía civil y pagar una fianza que no puedo asumir para reiniciar el trámite penal".

Por este motivo, reclamó la ayuda de un abogado "que se digne a ayudarme a abrir caso sin una minuta excesiva" o bien económica para que "pueda mudarme a otro municipio donde aunque se sepa lo que pasó podamos salir a la calle con tranquilidad".