Compartir

El hombre detenido por la muerte de la pequeña Mari Luz Cortés, Santiago del Valle García, se enfrenta en Gijón a una pena de dos años y medio de cárcel por un delito de coacciones y otro de abuso sexual, en grado de tentativa pero con la agravante de reincidencia al haber sido condenado previamente en Sevilla.

La abogada de la familia confirmó que ésta es la calificación provisional que presentaron ante el juzgado, aunque en el caso de la Fiscalía los hechos sólo se calificaron como un delito de coacciones, por el que se solicita un año de prisión.

Ambas acusaciones piden además para el imputado la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros de la víctima, ni de su residencia, lugar de estudio o trabajo, por un periodo de tres años, y accesoria de inhabilitación para ejercer el derecho del sufragio pasivo durante el tiempo que dure la condena.

El caso, cuyas diligencias previas se iniciaron el 6 de noviembre de 2006 en el Juzgado de Instrucción número 3 de Gijón, se encontraba hasta la fecha paralizado ante la imposibilidad de localizar al acusado -en busca y captura tras su marcha de Asturias–, antes de que saliera a la luz pública su imagen relacionada con el caso de la pequeña Mari Luz.

"Móvil sexual" 

El hecho de que la acusación particular califique también por un delito de abuso sexual, se justifica, según ella, en las proposiciones hechas a la menor para llevarla a un hotel o el intentar cogerla de la mano, entre otras cosas. "Había un cierto móvil sexual", añadió con alusión a que el imputado se hiciera pasar por una menor para contactar con otras menores como si fuera una amiga más.

También apuntó que cuando descubre que es un hombre la niña quiere dejar de tener contacto con él pero que éste no lo acepta. "Hay testigos de cómo la persigue, la sigue y la vigila", indicó. De hecho, el imputado llego a trasladarse a vivir a Gijón y matricularse en la Escuela de Adultos ubicada en el mismo instituto al que iba la menor.

Por otro lado, la abogada dijo haberse visto sorprendida al conocer que el acusado es el mismo hombre detenido por el crimen de Huelva. En el caso de Gijón hubo "unas proposiciones morales no adecuadas a una menor", según ella, y aunque piensa que siguen siendo "unos hechos graves" no olvida que podían haber sido "bastante peor".