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¿Tienes 63.000 euros para emplear en viajes? Entonces puedes ser uno de los primeros turistas en comprar un billete de bajo coste al espacio.

Los vuelos 'baratos' podrían llegar al turismo espacial en 2010 de la mano de la compañía
californiana XCOR Aerospace. Este empresa habilitará una aeronave supersónica, conocida como Lynx, con el tamaño de un avión pequeño pero propulsada por un cohete alimentado a base de oxígeno
líquido y queroseno, que en su combustión generará agua.

"La nave podrá aterrizar y despegar desde cualquier aeropuerto
del mundo y realizará hasta cuatro vuelos diarios de 30 minutos a
velocidad supersónica, en los que podrá transportar a una persona
además de al piloto. Hemos empleado seis años en su diseño", asegura Joel Brinton, ingeniero de
pruebas de XCOR Aerospace.

Mitad de precio 

La aeronave superará en tres veces y media la velocidad del sonido, rozando los 4.200 kilómetros por hora. El precio del billete rondará los 100.000 dólares (63.000
euros), un 50
por ciento más barato que los viajes turísticos al espacio de hoy en
día.

Por ejemplo, el año pasado la empresa europea aeroespacial EADS anunció que
empezaría a ofrecer vuelos al espacio en un transbordador por
200.000 euros en 2012, mientras que Virgin Galactic llegó a un
acuerdo con la NASA para colaborar en el lanzamiento de viajes a la
órbita terrestre.

La empresa, propiedad del millonario británico Richard Branson, espera
realizar 100 vuelos de prueba este año, y 200 personas ya han
pagado 200.000 dólares (126.000 euros) cada una por su pasaje,
aunque Virgin Galactic confía en reducir este coste a 55.000 dólares
(35.000 euros) en nueve años.

Ingravidez 

La experiencia en el Lynx incluirá ingravidez y ofrecerá las vistas de la Tierra que
pueden disfrutar los astronautas. Habrá sensaciones mayores que en un parque de
atracciones, por lo que habrá unos requisitos mínimos de salud.
Estamos preparando una prueba física, aunque la mayoría de la gente
podrá pasarla", asegura Brinton.

XCOR Aerospace cuenta con los servicios de Rick Searfoss, un ex
astronauta y ex piloto de las fuerzas armadas estadounidense que
tiene experiencia a los mandos de vehículos supersónicos. "Lo más interesante es
que el pasajero irá sentado en la cabina, como un copiloto, y no como
en el resto de este tipo de vuelos en los que se va en la zona de
carga".

Este mercado
emergente se inició con el SpaceShip One, que realizó su primer
vuelo en 2004 y necesitó la ayuda de un avión para vencer la
gravedad.