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Las protestas populares en apoyo a la huelga declarada hace dos semanas por el campo argentino han desembocado, por segundo día consecutivo, en incidentes callejeros en Buenos Aires entre los manifestantes y sectores afines al Gobierno de la peronista Cristina Fernández.

La histórica Plaza de Mayo de la capital argentina ha sido nuevamente escenario de unas refriegas que ya se habían registrado 24 horas atrás entre vecinos que protestaban golpeando cacerolas contra el Gobierno y 'piqueteros' oficialistas.

La Policía, ausente 

Las discusiones, empujones e intercambios de golpes se sucedieron sin que en ningún momento interviniera la policía, significativamente ausente del centro de Buenos Aires, tal como había ocurrido el martes por la noche.

Al igual que ayer, las caceroladas se hicieron sentir tanto en la Plaza de Mayo como en numerosas esquinas de Buenos Aires y otras ciudades del interior del país.

No, no y no 

En medio de llamamientos al diálogo de distintos sectores para negociar una salida al conflicto, que afecta el abastecimiento de alimentos en las grandes ciudades, el Ejecutivo ratificó que no negociará con los sectores rurales, que hoy cumplieron 14 días de paro, si no levantan la huelga.

Ya hay desabastecimiento 

El conflicto provoca pérdidas económicas que el Gobierno no ha cuantificado, desabastecimiento de alimentos básicos en algunas de las grandes ciudades del país y colapso en las carreteras por los bloqueos de los productores agropecuarios, que se radicalizaron en las últimas horas.